50 años de arte

Un trabajo riguroso de coleccionismo y curaduría. Durante medio siglo ha permitido a FEMSA recopilar uno de los mayores tesoros de arte contemporáneo latinoamericano. El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, en México, será el escenario de esta singular muestra que reúne unas 170 obras que proponen nuevas miradas. El nombre Constelaciones hace referencia a las conexiones del mundo del arte en un mismo universo. Veremos obras del siglo XX y XXI. “Desde hace 135 años, FEMSA ha mantenido un compromiso con las artes, consciente del impacto profundo que la cultura tiene en el desarrollo de las comunidades”, afirmó Laura Pacheco, gerente de Colección y Bienal FEMSA. “Esta exposición representa el resultado de cinco décadas de trabajo, dedicación y apoyo a las y los artistas de América Latina”.

Un hilo colocado con cuidado sobre un mapa por dos manos que vienen de arriba o La frontera, Alan Sierra, 2024.

Entre las colecciones más importantes de México, por su trayectoria y contenido, es la de FEMSA, la empresa embotelladora de Coca-Cola. Obras de Venezuela, Cuba, Argentina, Panamá, Guatemala, Costa Rica, México, que ofrecen un panorama muy amplio del devenir del arte americano del último siglo. Constelaciones y derivas es el nombre de la gigante colección, que, según explica Pacheco, viene de la idea de entender el arte de Latinoamérica como constelaciones, y ofrece una lectura nueva a la colección a través de tres claves: Territorios, hace alusión a la geografía donde el arte sucede; Identidades, orientado a la cultura y la identidad; Tramas, son los tres ejes de la colección y también marcan las nuevas adquisiciones con especial interés en la abstracción y el geometrismo de América Latina, desde los pueblos originarios.

“La colección surge con la donación de una obra de Doctor Atl por parte de Rosario Garzazaga para el museo de Monterrey; fue la primera obra, y después, cuando cierra el museo en el año 2000, se hace colección viajera. Desde entonces se ha ido nutriendo de arte moderno y contemporáneo”, nos explica el curador José Alberto Díaz. Como curadora y consejera de la colección está Eugenia Braniff, quien destaca que “el acervo de la colección es reconocido por sus obras modernas de figuras icónicas como Remedios Varo, Leonora Carrington, Lygia Clark, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco. Esta exposición permite redes- cubrir estas piezas en diálogo con otras integradas a lo largo de 50 años, como Francis Alÿs, Vivian Suter, Beatriz González, Damián Ortega y Julio Galán, invitando a una comprensión más amplia y profunda del arte latinoamericano”.

“Ahora hay una forma holística de colección”, dice Eugenia, “no se puede dejar de ir a ferias y contactar con galerías, el coleccionismo es distinto, no solo se trata de artistas que habiten en Latinoamérica, y no se enfocan en el artista más hot del momento, ahora es de una forma más redonda, en unas líneas de investigación y, si no, que venga al caso la pieza con la conversación que queremos plantear”. Para Eugenia, al final la colección es formar parte del ecosistema, apoyar artistas emergentes, también al mercado, pero una colección debe crear puentes y conversaciones. “Que sea algo más horizontal y se acerquen a las comunidades y al arte”.

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