La reinterpretación del arte

Un museo redondo que cambiaba escaleras por rampas era todo un reto en 1959. Desde su inauguración el 21 de octubre, el edificio diseñado por Frank Lloyd Wright, que hoy ocupa el Museo Solomon R. Guggenheim, ha inspirado a generaciones de visitantes como un “templo del espíritu” donde el arte y la arquitectura radical convergen. Una escuela de arte y un escaparate de la creatividad vanguardista del mundo. Su emblemático edificio, recientemente designado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, llena su año de aniversario con eventos y actividades culturales.

La Fundación Solomon R. Guggenheim se estableció en 1937 con la misión de promover la comprensión y la apreciación del arte moderno y contemporáneo a través de exposiciones, programas educativos, iniciativas de investigación y publicaciones. La constelación internacional de museos Guggenheim incluye, además, la Colección Peggy Guggenheim en Venecia, dentro de un edificio histórico de la ciudad italiana; el Museo Guggenheim de Bilbao, que transformó la silueta y la vida de la villa vasca; y el futuro Guggenheim Abu Dhabi, que se prevé que abrirá sus puertas en 2022.

El museo es una lección de cómo pueden interactuar la arquitectura y el arte. Sesenta años después, la propuesta está vigente. Para celebrar su aniversario, se creó un podcast que cuenta con la conducción de Roman Mars, prestigioso locutor y creador del programa “99 % Invisible”, enfocado en diseño y arquitectura. Mars describió el podcast como “diferente” y opina que es como “pasear por el edificio con un amigo extremadamente entusiasta y culto, en lugar de con un profesor formal de arquitectura. Se me ha dado la libertad de dar por sentada la grandeza del museo y explorar las peculiaridades, modificaciones y restricciones que lo convierten en una obra maestra dinámica, rica y en constante evolución”,señaló.

El museo tomó el nombre de su fundador, que falleció diez años antes de su apertura, y la obra fue encargada al arquitecto Frank Lloyd Wright, que lo concibió como un templo del espíritu. Realizó más de 700 bocetos, ninguno exento de polémica. Lloyd Wright quiso que la fachada fuera roja, pero nunca se concretó. La colocación de las obras de arte en las paredes en curva fue otro reto. Fue el único museo diseñado por el arquitecto.

La localización definitiva fue un debate y requería que Wright diseñara un edificio verticalmente y no de forma horizontal, como otras obras suyas. El diseño en espiral asemejaba la concha del Nautilus, con espacios continuos que fluyen. El maestro criticaba las rígidas formas de la geometría de la arquitectura moderna. Para Frank, la geometría sugiere ciertas ideas humanas, como estados de ánimo y sentimientos: el círculo, el infinito; el triángulo, la unidad estructural; el cuadrado, la integridad.

El arquitecto falleció seis meses antes de ver su obra culminada y el edificio ha sido restaurado y ampliado, pero sigue siendo un lugar clave de la ciudad de Nueva York y del arte contemporáneo del mundo.

El Guggenheim de Nueva York alberga una colección permanente con obras de Vincent Van Gogh, Édouard Manet, Paul Gauguin, Calder Manet, Piet Mondrian, Marc Chagall y Pablo Picasso, y tiene continuas exposiciones temporales que afianzan su labor de una entidad agitadora, que estimula el mundo del arte con talleres, espacios de estudio y numerosas actividades. Se mantiene fiel a su proyecto fundacional, constituir un templo del espí-ritu que, pese a sus 60 años, sigue muy joven.

 

 

 

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