Sandrine Dixneuf, auténtica renovación

El bienestar a un nuevo nivel es una tarea que Sandrine Dixneuf, directora del Spa The Ritz-Carlton, Grand Cayman domina a la perfección. Detrás de ella hay poco más de veinte años de experiencia. Antes trabajó en Les Jardins d’Auréane, en Montpellier, Francia, y también formó parte del mítico hotel Martínez de Cannes. Sus amplios conocimientos le han permitido liderar la innovación de este emblemático templo del descanso para llevarlo a un exitoso y reconfortante nuevo capítulo.

Conversamos mientras se escucha un sonido que invita al descanso y la reflexión. Estamos en las instalaciones del spa del The Ritz-Carlton, Grand Cayman, un espacio espectacular que recientemente reabrió con nuevos tratamientos y un interiorismo inspirado en el paisaje local. Un santuario inmersivo donde, como menciona Sandrine: “Los huéspedes pueden conectar consigo mismos y también con la cultura y el entorno que los rodea”. El spa cuenta ahora con 16 salas de tratamiento, incluidas tres suites para parejas, tres salas con duchas privadas para terapias corporales y una sala de manicura.

El área de hidroterapia se ha ampliado para incluir cuatro piscinas de inmersión en frío, saunas revitalizantes, baños de vapor y salones de relajación. Las mesas de masaje y faciales incorporan ahora tecnología vibroacústica, que sincroniza sonido y vibración para potenciar la relajación y profundizar la experiencia meditativa. “Esta transformación representa un nuevo capítulo en el bienestar de nuestros huéspedes”, señala la experimentada directiva. Sandrine explica cómo la industria del wellness ha transformado la oferta de los hoteles de lujo: “Ha sido un cambio asombroso.

El wellness es parte esencial de la hospitalidad; la gente quiere descansar, relajarse y vivir experiencias transformadoras que impacten en su salud y bienestar”. “¿Cómo podemos lograr que un huésped duerma mejor?”, se cuestiona. “No se trata solo de lujo o confort, sino de sentimientos y emociones. El huésped debe irse mejor de lo que llegó”, explica. Nos cuenta con naturalidad cómo lidera un equipo de 35 profesionales sin estrés: “Trabajar en calma; debemos predicar con el ejemplo. Cuidarnos, trabajar juntos y apoyarnos. Es una gran responsabilidad coordinar distintas actividades, pero es maravilloso trabajar con personas de tantos países y culturas”. Se toma un momento para compartir algunas tendencias del universo wellness: “Hay muchas. Las terapias de frío se han vuelto fundamentales, así como el sonido, el movimiento y la nutrición. La tecnología aporta cada vez más y la personalización es una tendencia clave. Además, buscamos que estas rutinas también se disfruten en casa.

La sostenibilidad es otro pilar importante”, subraya. Describe algunas de las experiencias: “Hacemos la diferencia desde las camas de masaje; conectamos al cliente con los aromas y sabores de la isla; utilizamos circuitos de hidroterapia, meditación y acústica. También tenemos la experiencia de floating, donde el sonido se une a la sensación de estar suspendido en el agua. La vibroacústica está presente en nuestros masajes. El sonido afecta al sistema nervioso y al estado emocional: puede calmar la mente, aliviar el estrés y mejorar el sueño”. Otro aspecto destacado en el Spa es la regeneración facial: “Utilizamos alta tecnología para el cuidado de la piel, restauración y regeneración, con masajes faciales que ofrecen grandes beneficios. En 90 minutos pueden verse resultados”. Muchos de sus tratamientos buscan integrar rituales que se adaptan al ritmo y la cultura local; los huéspedes se despiertan con el sol y aprecian los valores de la isla: luz, aromas y paisajes.

La filosofía de bienestar se extiende a toda la filosofía de los hoteles The Ritz-Carlton como un concepto prioritario para sus huéspedes. Cada spa se adapta a su localidad, paisaje y cultura. “El futuro nos ayudará a mejorar la longevidad; habrá más atención al cuidado del cuerpo y la mente. La innovación continuará con tecnología y con una conexión más profunda con las culturas locales. Todo el mundo quiere vivir más y vivir mejor”, comenta Sandrine. Entre los múltiples tratamientos del Spa, hay uno especialmente significativo para Sandrine: el “Baño Sonoro Flotante al Amanecer”. Asegura que hay que vivirlo: “No es fácil de explicar. Los huéspedes flotan en una piscina serena rodeados por la resonancia de cuencos de cristal y campanas. Los sonidos y el agua generan un efecto transportador, de relajación profunda y conexión interior”. Como dice Sandrine, desde The Ritz-Carlton Grand Cayman se está escribiendo un nuevo capítulo en el mundo del wellness.

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