En la vibrante colonia Roma Norte de la Ciudad de México, Judas se presenta como un restaurante que rompe esquemas al proponer una fusión poco convencional entre la cocina mexicana y la del Medio Oriente. El proyecto nace de la visión compartida de Abraham y Alejandra, creadores del concepto, quienes decidieron unir sus raíces culturales para construir una propuesta culinaria profundamente personal. Aquí, cada platillo es una declaración: creatividad, técnica y un respeto absoluto por los sabores heredados que han viajado a través del tiempo y las fronteras.

La inspiración detrás de Judas parte de las recetas de los ancestros, aquellas que acompañaron a quienes se vieron obligados a migrar y reinventarse en nuevos territorios. Esa memoria colectiva se traduce hoy en una cocina que mezcla ingredientes, métodos y tradiciones con una lectura contemporánea.

El resultado es una experiencia que trasciende lo gastronómico y busca generar un vínculo emocional con el comensal, apelando tanto al recuerdo como a la curiosidad.

Uno de los grandes diferenciadores de Judas es su atmósfera cuidadosamente diseñada. El espacio envuelve desde el primer momento con una ambientación que recuerda a una caverna de luz tenue, íntima y sugerente. Este entorno refuerza el concepto de cocina migrante y acompaña el relato que se vive en cada mesa, creando una experiencia integral donde lo visual, lo sensorial y lo culinario dialogan de forma coherente.

La propuesta gastronómica está liderada por el chef, responsable de dar vida a los platillos que definen el carácter del lugar, mientras que la barra corre a cargo del jefe de barra, quien desarrolla una carta de tragos pensada para conversar con la cocina. Ambos equipos comparten una misma búsqueda: calidad, experimentación y el uso de técnicas vanguardistas. El equipo en sala completa la experiencia, siendo el primer punto de contacto y un elemento clave en la hospitalidad del restaurante.

Ideal para compartir con amigos, disfrutar en familia, vivir una primera cita o celebrar reuniones especiales, Judas se consolida como un punto de encuentro en la escena gastronómica de la ciudad. Entre los imperdibles del menú destacan las bebidas Iniciático, Dogmático y Esotérico, así como preparaciones de elotes, camote, papas, hummus, kebab y chamorro. El recorrido culmina con postres como el helado de yogurt y el sugerente Beso de Apóstol, un cierre perfecto para una experiencia que invita a volver.

