Durante más de una década, el influencer aspiracional dominó el ecosistema digital: prescribía productos, encarnaba estilos de vida deseables y funcionaba como puente simbólico entre marcas y audiencias. Sin embargo, el más reciente análisis de Human Connections Media (HCM), “Del influencer aspiracional al influencer útil: el cambio en la lógica de la influencia”, señala que este modelo muestra hoy un desgaste cultural evidente. No se trata de rechazo frontal, sino de una pérdida de eficacia: la aspiración dejó de ser el principal motor de decisión.

El estudio identifica un giro claro en la lógica del deseo. El consumo ya no se articula alrededor del “quiero ser como”, sino del “¿me sirve?”. Así emerge una economía de la utilidad simbólica, donde el valor del creador reside en su capacidad de explicar, orientar y reducir incertidumbre. En este contexto, el influencer útil gana terreno: su autoridad no proviene del glamour, sino del conocimiento accionable, la experiencia real y la honestidad al mostrar procesos, límites y errores.

Esta transformación se sostiene con datos contundentes. El Edelman Trust Barometer 2025 revela que la confianza en influencers (58%) queda por debajo de amigos y familia (84%), “personas como yo” (80%) y reseñas de usuarios (68%). A ello se suman investigaciones académicas que confirman que el impacto del influencer marketing es mayormente indirecto, impulsado por la credibilidad y el valor informativo. Las plataformas refuerzan esta lógica: algoritmos que premian guardados, compartidos y comentarios útiles favorecen contenidos prácticos, duraderos y reutilizables.

Para las marcas, el mensaje es claro. Menos campañas “wow” y más foco en uso real, contexto y acompañamiento honesto. La influencia deja de ser espectáculo para convertirse en mediación cultural: no impone deseo, facilita decisiones posibles. Disponible desde febrero de 2026, este análisis de HCM se consolida como una guía estratégica para marcas y agencias que buscan relevancia en un entorno saturado de estímulos. Hoy, más que nunca, no influye quien muestra, sino quien sirve.
