El sabor de Antigua

A poco más de una hora de vuelo desde Ciudad de México, Guatemala despliega una riqueza cultural y natural sorprendente, donde conviven playas caribeñas con volcanes, lagos, ríos y ciudades mágicas como Antigua. Esta última fue capital del país de 1543 a 1773, hasta que el volcán de Agua obligó a sus habitantes a abandonarla. Sus calles, casi intactas desde entonces, le valieron el nombramiento como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La ciudad conserva imponentes fachadas barrocas, entre ellas la majestuosa catedral de San José, la iglesia de Nuestra Señora del Carmen y la iglesia de La Merced, además del Palacio de los Capitanes Generales. El arco de Santa Catalina, uno de sus rincones más emblemáticos, data del siglo XVII y originalmente conectaba el convento con una escuela para que las monjas de clausura pudieran desplazarse sin salir a la calle; el reloj en su parte superior fue añadido en la década de 1830, durante la Federación Centroamericana. El volcán de Fuego, todavía activo, regala por las noches imágenes asombrosas con la luz de sus llamas.

Tiendas, hoteles y restaurantes animan las calles, especialmente en fechas señaladas como Semana Santa, cuando las grandes procesiones llenan la ciudad de color y tradición. Entre los alojamientos destaca el Hotel Santo Domingo, antiguo convento del siglo XVII restaurado tras varios sismos y hoy convertido en museo, edificio histórico y spa, una joya arquitectónica con interiores repletos de arte y esculturas.

Entre las visitas imprescindibles están el Museo del Café, el Museo del Chocolate, el Museo del Tejido Antiguo y la Casa Popenoe, una vivienda colonial perfectamente conservada que muestra mobiliario, estancias y obras de arte de la época. Para los más aventureros, el volcán Acatenango ofrece hikes y largos paseos por las montañas que rodean Antigua, con vistas espectaculares. El lago Atitlán, instalado en un cráter y rodeado de montañas verdes, es otro destino imprescindible: puede recorrerse en barca y alberga reservas naturales y aldeas mayas, además de propuestas gastronómicas como Deleite Ancestral.

La visita a Antigua fue el antecedente de la gran gala de Latin America’s 50 Best Restaurants 2025, una de las listas gastronómicas más influyentes del mundo. La ceremonia reunió a chefs y periodistas internacionales en una noche dedicada al talento y la hospitalidad, donde México reafirmó su potencia culinaria con ocho restaurantes en el top 50. Rosetta (39), Huniik (32), Máximo (30), Arca (22), Fauna (17), Villa Torél (16), Alcalde (15) y Quintonil (7) destacaron en el ranking. El podio lo encabezaron Don Julio (3), Kjolle (2) y El Chato (1), mientras que el chef chileno Rodolfo Guzmán recibió el Icon Award. Además, Oda fue reconocido como el restaurante más sostenible de Latinoamérica, y otros mexicanos como Lunario, Nicos, Cara de Vaca, Sud 777, Le Chique y EM ampliaron la presencia del país entre los 100 mejores, consolidando el gran momento de su gastronomía.

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