Daniel Arsham, tiempo líquido

Desde su nacimiento en los años 80 Hublot siempre se ha impulsado por una sóla cosa el “Arte de la fusión” un concepto que nació al ser pionera en combinar el caucho con el oro en un reloj. Así su disrupción y evolución la ha llevado a un sin numero de colaboraciones en la creación de nuevas maneras de leer el tiempo. Desde Takashi Murakami, el artista del tatuaje conocido como Sang Blue, el controversial Richard Orlinski y más recientemente Daniel Arsham que en una segunda colaboración, después del exitoso MP-16, nos presenta “una fluida evolución de la relojería”.


MP-17 Meca-10 Arsham Splash Titanium Sapphire, edición limitada de 99 piezas.

En el MP–17 Meca-10 Arsham Splash Titanium Sapphire, el tiempo deja de ser únicamente una medida para convertirse en un objeto emocional, casi escultórico. La colaboración entre Daniel Arsham y Hublot es una reflexión profunda sobre cómo portar el tiempo, cómo sentirlo y cómo transformarlo en una experiencia física. “Cada vez que colaboro con una marca, mi trabajo es hacer algo que no hayan hecho antes y provocar una nueva forma de pensar sobre sus propias capacidades”, afirma Arsham, estableciendo desde el inicio la naturaleza experimental del proyecto.

La elección del zafiro, material icónico para Hublot, se convierte en el eje conceptual del reloj. Extremadamente técnico y complejo de trabajar, el zafiro representa para Arsham un vínculo directo con el tiempo geológico, una constante en su obra artística. “Son objetos de nuestra era recreados en materiales geológicos, como si los observáramos desde un futuro lejano”, explica. En el MP-17, el cristal deja de ser únicamente una ventana funcional para convertirse en una presencia viva, casi orgánica, que dialoga con la noción de crecimiento, desgaste y permanencia.


Esta es la segunda colaboración del artista estadounidense con Hublot.

La transformación del material es otro de los valores compartidos entre el artista y la manufactura suiza. Al visitar la Manufactura de Hublot, Arsham quedó fascinado por el proceso de creación del zafiro: “Cuando sale de la máquina, parece una masa orgánica de vidrio, que luego se transforma en algo técnico, casi científico”. Esa alquimia —del caos a la precisión— refleja tanto el ADN de Hublot como la práctica escultórica del artista.

El proceso creativo no estuvo exento de retos. Desde el sistema de sujeción hasta el diseño del collar y la cadena, cada decisión implicó un diálogo constante entre concepto y viabilidad técnica. “Hay cosas que no se pueden prever en la fase de diseño, como el peso real del objeto cuando lo sostienes por primera vez en tus manos”, recuerda Arsham, subrayando la dimensión sensorial del resultado final.

Más allá de su función, el nuevo MP-17 propone una reflexión sobre nuestra relación contemporánea con el tiempo. En una era dominada por la velocidad y la tecnología, Arsham reivindica el valor de lo tangible y lo hecho con maestría: “Las técnicas que toman mucho tiempo en dominarse y los objetos que puedes sostener en tus manos van a volverse cada vez más importantes”. Así, el reloj no solo mide el tiempo: lo cuestiona, lo encapsula y lo convierte en una experiencia estética que desafía nuestra percepción.

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