En el universo donde la relojería se encuentra con la alta joyería, Tiffany & Co. vuelve a demostrar que el tiempo también puede ser una expresión estética. Su más reciente creación dentro de la colección Eternity by Tiffany redefine el concepto de reloj como objeto de contemplación, integrando materiales excepcionales y un diseño que dialoga con el legado artístico de la maison.

El nuevo modelo, elaborado en oro blanco de 18 quilates, destaca por su esfera de aventurina en forma cushion, un guiño a la identidad visual de la colección. La profundidad de este material, con su sutil brillo estelar, sirve como lienzo para doce diamantes engastados a mano que marcan las horas, cada uno con un corte distinto —desde brillante hasta princesa—, convirtiendo la lectura del tiempo en una experiencia visual sofisticada y única.
La pieza encuentra su máxima expresión en el detalle: un diamante en forma de corazón a las 12 horas simboliza el inicio y el cierre de cada día, mientras que el bisel, engastado con 44 diamantes, evoca la continuidad del clásico anillo Eternity. La corona, por su parte, incorpora un diamante solitario inspirado en el icónico Tiffany® Setting, reforzando el vínculo entre la relojería y el ADN joyero de la casa.

El brazalete, compuesto por 512 diamantes que superan los seis quilates en total, es una obra de precisión artesanal. Cada eslabón ha sido ensamblado de forma individual para garantizar una fluidez perfecta en la muñeca, en un proceso que exige más de 35 horas de trabajo solo en el engaste. Este nivel de detalle no solo habla de técnica, sino de una filosofía donde el tiempo se mide también en dedicación.
Disponible en boutiques seleccionadas y a través de su plataforma digital, esta nueva pieza de Tiffany & Co. trasciende su función para convertirse en un símbolo de permanencia. Porque, en última instancia, Eternity no solo marca las horas: celebra la belleza de lo que permanece.
