Un Mundial que también se siembra

El camino hacia la Copa del Mundo 2026 no solo se mide en estadios, calendarios y afición global. También comienza en la tierra. Con motivo del Día de la Tierra, FIFA anunció un programa de reforestación y plantación urbana que alcanzará a las 16 ciudades sede del torneo en Norteamérica, una apuesta que busca transformar el impacto del evento en un legado tangible para las próximas generaciones.

Desarrollada junto con la Arbor Day Foundation, la iniciativa contempla dos frentes estratégicos: la recuperación forestal a gran escala y la creación de nuevas áreas verdes en espacios públicos. El objetivo es ambicioso y elegante en su simpleza: plantar un millón de árboles en bosques de la región, mientras más de 12 mil ejemplares adicionales llegarán a parques, escuelas, senderos y zonas de convivencia urbana.

Hasta ahora, más de 250 mil árboles ya han sido plantados en distintas zonas de Canadá, Estados Unidos y México. El programa incluirá 19 proyectos forestales y 20 jornadas comunitarias, con el respaldo de 24 aliados locales. Traducido en escala territorial, la restauración abarcará más de 2 mil acres, equivalente a cerca de mil canchas de fútbol.

Para las ciudades anfitrionas mexicanas —Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey— la iniciativa representa una oportunidad estratégica. Más árboles significan menor temperatura urbana, mejor calidad del aire, control de escurrimientos y espacios públicos más habitables. En un contexto donde las grandes urbes exigen soluciones sostenibles, el fútbol encuentra una nueva forma de jugar en equipo.

El Mundial 2026 promete cifras récord, partidos memorables y una narrativa continental inédita. Pero también puede dejar algo más valioso que los goles: ciudades más verdes, comunidades más conectadas y una conversación global sobre cómo los grandes eventos deben mirar al futuro. Esta vez, el silbatazo inicial también suena entre ramas nuevas.

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