Tres tequilas, una misma raíz

En un mundo donde las tendencias cambian tan rápido como los brindis, el tequila sigue encontrando su mayor fortaleza en el origen. Con motivo del Día del Tequila, tres casas —Tierra Noble, Arette y Teremana— demuestran que, aunque existen muchas formas de interpretar el destilado más emblemático de México, todas coinciden en un principio esencial: el carácter de un gran tequila comienza mucho antes de llegar a la copa. El agave, el tiempo y el proceso continúan siendo los verdaderos protagonistas.

Desde las alturas de la Sierra del Tigre, en Jalisco, Tierra Noble aprovecha un entorno que supera los 7,200 pies sobre el nivel del mar para desarrollar una fermentación y destilación más pausadas. Las bajas temperaturas permiten una evolución lenta que se complementa con un añejamiento en barricas nuevas de roble francés y americano. El resultado es un tequila elegante y refinado, donde la paciencia se traduce en aromas complejos y una textura sedosa que invita a disfrutarlo lentamente.

En el corazón del pueblo de Tequila, Arette mantiene vivo un legado profundamente ligado a la tradición. Elaborado en la histórica Destilería El Llano, su proceso conserva prácticas centenarias como la cocción en hornos de mampostería, la fermentación espontánea en tinas de concreto al aire libre y la doble destilación en alambiques de cobre. Libre de aditivos y elaborado con capital cien por ciento mexicano, Arette también rinde homenaje a la historia nacional a través de su nombre, inspirado en el caballo que llevó a México a conquistar sus primeras medallas de oro olímpicas en 1948.

Por su parte, Teremana, producido en Jesús María, en los Altos de Jalisco, apuesta por una filosofía donde el equilibrio importa tanto como el sabor. La cocción lenta durante 72 horas, el uso de pequeños alambiques de cobre y el trabajo manual en cada etapa dan vida a expresiones frescas y accesibles. Su Blanco destaca por su perfil limpio y vibrante, mientras que el Reposado incorpora la influencia de la madera con sutileza, convirtiéndose en un excelente aliado tanto para disfrutarse solo como en coctelería.

Las tres etiquetas recorren caminos distintos, pero comparten una misma convicción: un gran tequila no necesita artificios cuando el proceso habla por sí solo. Tierra Noble, Arette y Teremana recuerdan que el lujo también puede encontrarse en la autenticidad, en la paciencia y en el respeto por una tradición que sigue evolucionando sin perder de vista sus raíces. Porque al final, cada copa cuenta una historia, y las mejores siempre comienzan en el campo de agave.

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