Hay perfumes que se llevan y otros que parecen transportarte. L’Eau Ambrée, la nueva creación de KENZO Parfums, pertenece a esa segunda categoría: una composición que imagina el océano bajo los últimos rayos del sol y convierte esa escena en una fragancia para todos. El nuevo capítulo continúa la historia iniciada hace tres décadas por L’Eau Kenzo, aquella creación inspirada por Kenzo Takada en un agua llena de color, flores, frutas, frescura y felicidad. Ahora, la Maison cambia el agua cristalina por una versión bañada por el sol.

Creada por los perfumistas Daphné Bugey y Nicolas Bonneville, L’Eau Ambrée juega precisamente con ese contraste entre frescura y calidez. La Aquozone®, una molécula ultrafresca característica de L’Eau Pure, se encuentra con un acorde floral de ylang-ylang trabajado en tres facetas, mientras una higuera jugosa introduce las notas solares. El recorrido termina con un fondo cremoso de sándalo, vainilla de Tahití y benjuí, acompañado por las notas cálidas y almizcladas de Ambrox®. El resultado es una especie de atardecer embotellado: fresco al principio, sensual después y con una estela que invita a acercarse un poco más.

Pero L’Eau Ambrée no solo quiere oler bien; también busca hacerlo de una manera más consciente. La fragancia está compuesta por 90% de ingredientes de origen natural, mientras que la tecnología Firgood® permite obtener un extracto de ylang-ylang natural a partir de flores secas sin utilizar disolventes. La Aquozone®, por su parte, se obtiene mediante el reciclaje de hojas de clavo y es biodegradable. El compromiso continúa en el frasco, fabricado con un 15% de vidrio reciclado, y en su caja, elaborada con papel procedente de bosques gestionados de manera sostenible.

La conexión con la naturaleza encuentra además una dimensión mucho más profunda a través de los Coral Gardeners, organización fundada en 2017 por Titouan Bernicot para proteger y restaurar los arrecifes de coral. La colaboración con KENZO Parfums forma parte de un compromiso de largo plazo y ya se ha traducido en la plantación de un jardín submarino con 11,000 corales y en la formación de 520 niños de comunidades locales sobre la preservación de estos ecosistemas. L’Eau Ambrée se suma así a una historia que entiende la belleza no como algo puramente estético, sino como una responsabilidad compartida con el planeta.
Y para contar esta historia, KENZO Parfums se sumerge literalmente en las aguas de Moorea, en la Polinesia Francesa, junto a los Coral Gardeners. El resultado es una campaña poética en la que océano, cielo, arrecifes y perfume se encuentran en un mismo escenario, con L’Eau Ambrée emergiendo como un tesoro de las profundidades. Es una forma muy KENZO de entender la perfumería: convertir una gota en un paisaje, una fragancia en una emoción y la belleza en una invitación a cuidar aquello que la inspira.
