DI GIOIA CAROZZI
Un proyecto ambicioso y espectacular. Esta es la narrativa que subyace en las salas de la exposición 1925-2025: Un siglo de Art Déco, que se exhibió en el Musée des Arts Décoratifs de París. Más de mil obras, que incluyen diseño, moda, joyería y arte, rememoran los locos años veinte, aunque el protagonista indiscutible es un tren que ha calado hondo en el imaginario colectivo de los amantes de la magnificencia y la literatura de Agatha Christie y las películas de James Bond: el legendario Orient Express.

La leyenda vuelve a cobrar vida gracias al increíble trabajo de Maxime d’Angeac, arquitecto parisino y director creativo de la marca Orient Express (1883), adquirida por el grupo Accor (uno de los grupos hoteleros franceses líderes en el mundo) en 2022. La marca está revolucionando el mundo de los viajes de lujo gracias a una alianza estratégica con el gigante del lujo LVMH, firmada en 2024.

El reto de d’Angeac, magistralmente documentado en la exposición, consistió en rediseñar y reinterpretar el mobiliario y los accesorios de dos vagones originales de 1925, encontrados en la frontera entre Polonia y Bielorrusia. Con la ayuda de treinta maestros artesanos, entre ellos los mejores vidrieros, ebanistas y tapiceros, se forjó el nuevo tren que, a partir de 2027, volverá a conectar París e Estambul.

¿El secreto? Revolucionar un icono respetando plenamente una historia que comenzó hace casi siglo y medio. Una filosofía que ha demostrado su éxito no solo en el espectáculo parisino (que bien merece una misa), sino también como visión corporativa.

De hecho, Orient Express (1883), además de los dos hoteles de ultralujo, La Minerva en Roma y el Palazzo Donà Giovannelli en Venecia, ya tiene previsto el tan esperado lanzamiento de dos veleros: el Orient Express Corinthian y el Orient Express Olympian.

