Si Tiffany & Co. sabe algo de vínculos, es de aquellos que duran toda la vida. Ahora, la Maison lleva esa idea del mundo de la joyería a la mesa con Tiffany Blue Link, una colección para el hogar inspirada en el emblemático eslabón de Tiffany HardWear. El motivo entrelazado se convierte en protagonista de una serie de piezas que hablan de unión, continuidad y, sobre todo, de ese pequeño lujo que consiste en sentarse alrededor de una mesa con las personas que importan.

El famoso Tiffany Blue® aparece acompañado por el brillo del oro en una propuesta donde las líneas fluidas de la joyería de la Casa se transforman en un patrón de arabescos. La vajilla de porcelana de hueso fino incorpora líneas superpuestas en Tiffany Blue® y oro, mientras los bordes de oro de 24 quilates, pintados a mano, ponen el toque artesanal. Porque si una mesa va a vestirse de gala, qué mejor que hacerlo con los códigos de una de las casas más reconocibles del mundo.

La colección también suma cristalería soplada a mano, con tallos moldeados artesanalmente y detalles escultóricos en oro. Cada pieza juega con las formas entrelazadas que recorren la colección y crean un ritmo visual que recuerda a una buena conversación, de esas que empiezan con un “solo nos tomamos una copa” y terminan varias horas después. El resultado combina diseño contemporáneo, artesanía y ese inconfundible universo Tiffany.

Más allá del color y los materiales, Tiffany Blue Link reúne tres pilares esenciales de la Maison, el Tiffany Blue®, el resplandor del oro y una artesanía excepcional. El resultado es una colección que lleva el legado de Tiffany & Co. más allá de sus joyas y lo instala en un territorio mucho más cotidiano, pero no por ello menos especial. Una mesa en Nueva York, Jaipur o Hong Kong puede tener códigos completamente distintos, pero una pieza bien diseñada siempre encuentra la manera de convertirse en parte de la conversación.

Con Tiffany Blue Link, Tiffany & Co. propone mirar el hogar desde una perspectiva más emocional. No se trata solamente de poner la mesa, sino de crear el escenario para esos momentos que terminan convirtiéndose en recuerdos. Porque algunos objetos están hechos para admirarse en una vitrina y otros, como estos, para acompañar una cena, brindar, conversar y celebrar que siempre hay una buena razón para reunirse.
