La silueta de Temístocles 61 no necesita presentación. Desde que Michel Rojkind diseñó el edificio, sus formas orgánicas y su carácter arquitectónico lo convirtieron en una pieza imposible de ignorar en Polanco. Durante años, además, fue sinónimo de Tori Tori y de una manera muy particular de entender la cocina japonesa. Ahora las puertas vuelven a abrirse, pero la historia cambia de rumbo. Llega TORI, un restaurante que conserva la memoria del espacio mientras comienza una etapa completamente nueva.

Para acompañar esta transformación, Esrawe Studio replanteó los interiores y creó una atmósfera más abierta, luminosa y dinámica. La intervención respeta la fuerza del proyecto original, pero construye un escenario distinto para la nueva propuesta. La terraza, en particular, adquiere protagonismo y se conecta con el movimiento de Polanco, haciendo que la experiencia se sienta menos contenida y mucho más abierta hacia la ciudad. El edificio sigue siendo reconocible, aunque ahora parece contar otra historia.



La cocina es donde TORI termina de marcar distancia. Al frente está Marcelo Hisaki, chef corporativo de Urban Group, quien parte de los fundamentos de la gastronomía japonesa para llevarlos hacia un terreno más contemporáneo. Técnica, precisión y producto continúan siendo esenciales, pero ahora aparecen acompañados por ingredientes de temporada, nuevas referencias y una libertad creativa que no necesita recurrir a la fusión para sentirse actual. La carta recorre nigiris, sashimis, platos calientes y preparaciones al teppan, junto con creaciones como la Tártara de atún con tobiko negro y huevo de codorniz y los Ostiones yuzu.




Parte de esta nueva mirada también nace de los viajes y experiencias de Hisaki, que incorpora sabores, productos y aprendizajes encontrados en distintos lugares sin perder de vista la raíz japonesa. La temporalidad ocupa un papel importante y permite que la propuesta evolucione con los ingredientes, mientras la técnica funciona como hilo conductor. La filosofía es sencilla, pero tiene bastante detrás, conocer profundamente una tradición también puede darte la libertad necesaria para reinterpretarla sin perder su esencia.

Así, TORI toma el relevo de una dirección que ya forma parte de la memoria gastronómica de Polanco y la lleva hacia otro momento. Temístocles 61 mantiene su personalidad, pero ahora la arquitectura comparte protagonismo con una nueva generación de cocineros, una carta más flexible y una manera distinta de entender la cocina japonesa. El pasado está presente, aunque esta vez no ocupa la mesa principal, porque TORI llega decidido a construir su propia historia.

