Audemars Piguet, el Royal Oak se vuelve joya

El Royal Oak nació para romper las reglas y, más de cinco décadas después, Audemars Piguet vuelve a jugar con sus propios códigos. La nueva colección Royal Oak Joaillerie toma la geometría de su emblemático brazalete y la convierte en una declaración de Alta Joyería, donde los eslabones, la luz y las proporciones adquieren una nueva dimensión. El resultado es un diálogo entre relojería y joyería que conserva el carácter del icono, pero se permite ser mucho más libre.

Desde su llegada en 1972, el Royal Oak cambió la conversación alrededor de los relojes deportivos. Su caja de acero, bisel octogonal con tornillos hexagonales, brazalete integrado y mecanismo automático extraplano hicieron de aquel diseño de Gérald Genta una pieza revolucionaria. Jacqueline Dimier lo llevó al universo femenino en 1976 y, años más tarde, la combinación de creatividad y técnica amplió todavía más sus posibilidades. Ahora, la nueva colección retoma esa historia para convertir el motivo del brazalete en collares, pendientes y brazaletes de joyería.

La Vallée de Joux, hogar de Audemars Piguet desde 1875, es el paisaje que inspira las primeras creaciones. Dream of Joux interpreta lagos congelados, cielos nocturnos y motivos florales mediante piezas únicas de oro blanco, amarillo y rosa de 18 quilates, acompañadas por diamantes, zafiros, turmalinas, amatistas, tsavoritas y topacios. Risoud Eclipse, por su parte, imagina el bosque de Risoud bajo un cielo oscurecido por un eclipse, con titanio PVD negro, esmeraldas sugarloaf y diamantes como protagonistas.

La colección también recupera uno de los acabados más reconocibles de la Manufactura, Frosted Gold, desarrollado junto a la diseñadora Carolina Bucci en 2016. La técnica, inspirada en una antigua tradición florentina, crea sobre el oro un efecto similar al polvo de diamante mediante pequeños golpes realizados con una herramienta de punta de diamante. El resultado cambia con la luz y convierte brazaletes y collares en superficies casi hipnóticas, donde el movimiento parece formar parte de la joya.

La apuesta no aparece de la nada. La joyería forma parte de la historia de Audemars Piguet desde el siglo XIX y ha acompañado su evolución técnica, desde pequeños relojes joya hasta piezas de Alta Joyería y creaciones engastadas. Con Royal Oak Joaillerie, ese legado encuentra una nueva expresión, más arquitectónica, atrevida y contemporánea. El Royal Oak vuelve a demostrar que un icono no necesita quedarse quieto para seguir siendo reconocible.

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