En la relojería, cumplir 145 años no consiste únicamente en mirar las agujas hacia atrás, sino en demostrar que el futuro también puede construirse desde la tradición. Seiko lo sabe bien. La firma japonesa celebra su aniversario con tres colecciones de edición limitada que recorren su historia a través de detalles dorados, tonalidades inspiradas en el antiguo Tokio y referencias a algunos de sus avances más emblemáticos. Una celebración donde cada esfera cuenta algo más que la hora y donde el diseño japonés vuelve a demostrar que la precisión también tiene sensibilidad estética.
Todo comenzó en 1881, cuando Kintaro Hattori abrió un establecimiento dedicado a la venta y reparación de relojes en el distrito de Ginza, en Tokio. Once años después fundó Seikosha, su propia fábrica, y en 1895 presentó el Timekeeper, el primer reloj de bolsillo de la compañía. Su filosofía de estar siempre un paso por delante de los demás terminaría convirtiéndose en una declaración de intenciones. Más de un siglo después, aquella ambición sigue presente en una manufactura que ha sabido combinar artesanía, tecnología y una identidad visual reconocible.
La primera colección conmemorativa mira directamente al fundador y reúne cuatro interpretaciones especiales de King Seiko, Prospex, Presage y Astron, unidas por acentos dorados y referencias a los primeros diseños de la firma. King Seiko recupera patrones inspirados en los grabados históricos de la marca, mientras que Presage reinterpreta el Timekeeper con su característica corona tipo cebolla, un bisel tridimensional y una esfera de esmalte blanco. Prospex aporta su carácter deportivo con un nuevo Speedtimer, y Astron recuerda uno de los grandes hitos de la relojería moderna, el lanzamiento en 1969 del primer reloj de pulsera de cuarzo del mundo.
El segundo capítulo se sumerge en la historia estética de Tokio a través del púrpura Edo, una tonalidad vinculada a la sensibilidad artística del periodo comprendido entre 1603 y 1868. El color aparece en modelos como el Prospex Alpinist, el Speedtimer Solar Chronograph y el Astron GPS Solar, que combina una esfera degradada con tecnología capaz de sincronizar la hora mediante GPS. La colección también encuentra inspiración en la coctelería japonesa con el Presage Cocktail Time, cuya esfera púrpura evoca el cóctel Edo Murasaki, creado por Hisashi Kishi, propietario de STAR BAR. Porque, en ocasiones, la inspiración relojera puede llegar tanto de la historia como de la barra de un buen bar.
El tercer capítulo mira a los años sesenta, una década decisiva para Seiko, marcada por el desarrollo de su cronógrafo de pulsera japonés en 1964, su primer reloj de buceo en 1965 y el Quartz Astron en 1969. De esta etapa nace Seiko Blue, un azul que protagoniza nuevas versiones de King Seiko VANAC, Prospex, Presage y Astron. Entre ellas destaca el King Seiko VANAC, con caja multifacetada, calibre automático 8L45 y 72 horas de reserva de marcha, limitado a 800 piezas. A 145 años de su nacimiento, Seiko demuestra que honrar el pasado no significa quedarse en él, sino utilizarlo como impulso para seguir innovando. Porque el tiempo avanza, pero algunas ideas están hechas para perdurar.