Corum, admirable renovación

Izaskun Esquinca

Con el reciente regreso de la firma Corum, todas sus colecciones viven una revisión, y claramente Admiral no se podía quedar atrás. Por ello, la firma presentó recientemente tres nuevas versiones de este emblemático guardatiempos en cerámica, un material que hace su debut absoluto en la colección.

Está emblemática pieza nació en 1960, reinventándose en 1983, donde siempre ha combinado el rigor relojero con un espíritu náutico. Con la nueva generación presentada recientemente, Corum replanteó por completo el lenguaje de su ícono: los banderines, símbolos históricos de la colección, ahora se integran en un diseño de índices trapezoidales, acompañados de un movimiento totalmente manufacturado in-house y un brazalete integrado, una primicia en la historia del modelo.

Además de la cerámica como primicia en la colección, Admiral incluye por primera vez un brazalete integrado.

Las tres nuevas creaciones transitan entre una versión en titanio azul, una segunda bicolor enriquecida con oro 5N y una tercera esqueletizada, vestida en cerámica antracita, sin duda, está última le da un carácter más cosmopolita. Tres piezas que encarnan a la perfección el espíritu sport-chic de la Maison. La caja del nuevo Admiral tiene una dimensión de 39 mm, donde la cuenta de las horas está impulsada por un calibre desarrollado enteramente con Concepto, la manufactura de movimientos propiedad de Corum. Así se distinguen dos versiones: el calibre CO231 y su variante esqueletizada, el CO232. El movimiento automático, que late a 4 Hz ofrece una reserva de marcha de tres días completos, unas 72 horas.

Visible a través de un fondo de zafiro, el movimiento revela un acabado refinado: superficies satinadas, biseles pulidos y una platina grabada en grano, junto con un rotor dorado y granulado que lleva grabada la inscripción “The Key of Time Since 1955” y la llave de Corum en su centro. En la versión esqueletizada, el movimiento calado se combina con la simplicidad de solo horas, minutos y segundos, para una lectura limpia que permite que la luz juegue con la arquitectura del calibre. No hay duda de que su nueva estética conquistará a nuevas generaciones.

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