Con The Watch Keepers, Audemars Piguet abre un nuevo capítulo para sus creaciones al presentar un servicio oficial de relojes de segunda mano certificados, conocido como CPO (Certified Pre-Owned). La propuesta permite que piezas de distintas generaciones encuentren un nuevo propietario con la tranquilidad de contar con la autenticación y la supervisión de la propia Manufactura. Más que una plataforma de compraventa, es una manera de prolongar la historia de cada reloj y acercar el universo de la firma de Le Brassus a quienes llevan años coleccionando o apenas comienzan a descubrir la Alta Relojería.

El proyecto responde a una comunidad que evoluciona y busca nuevas formas de relacionarse con sus relojes. A través de una plataforma digital exclusiva para usuarios registrados, los interesados pueden explorar las piezas disponibles, poner un reloj a la venta y acceder a contenidos editoriales. Su despliegue comienza en Suiza y Europa, con una expansión progresiva prevista hacia otras regiones del mundo. Así, Audemars Piguet incorpora una nueva vía de interacción que complementa su actividad comercial tradicional y apuesta por una visión más circular, en la que una creación excepcional no termina su recorrido cuando cambia de muñeca.

La experiencia está diseñada para que cada etapa resulte tan cuidada como el propio reloj. Los vendedores comienzan con un registro en línea, la verificación del número de serie y la presentación de un justificante de propiedad. Las piezas elegibles deben ser creaciones de Audemars Piguet con al menos dos años desde su venta inicial. Después, un servicio de mensajería asegurado las traslada a las instalaciones de atención al cliente de la marca, donde los especialistas comprueban su autenticidad, consultan los archivos y evalúan su estado. La plataforma también ofrece fotografías de alta resolución y una descripción detallada, acompañadas de una escala de cinco niveles para valorar la condición estética de la caja, la esfera y el brazalete.

Una vez revisada la publicación, el propietario puede elegir entre establecer un precio fijo o recurrir a un formato de pujas, además de decidir cuándo sale a la venta. Mientras tanto, el reloj permanece bajo resguardo de Audemars Piguet y sigue siendo propiedad del vendedor hasta que se concrete la operación. Los compradores también deben registrarse para participar en las transacciones, un paso que busca reforzar la confianza entre ambas partes. Alrededor de un centenar de piezas estarán visibles en un momento dado, con referencias de diferentes colecciones y épocas. Tras la compra, cada reloj se entrega en un estuche de viaje de The Watch Keepers, junto con su certificado de autenticidad y una garantía de dos años que cubre su funcionamiento.

La iniciativa prolonga una filosofía que acompaña a Audemars Piguet desde 1875, basada en la artesanía, la independencia y la continuidad de su legado. Al ser responsable de sus propios archivos y contar con los expertos que trabajan habitualmente en el mantenimiento de sus relojes, la Manufactura puede verificar cada pieza con información histórica documentada. «Con The Watch Keepers, seguimos ofreciendo a nuestros clientes productos y servicios que se ajustan a sus expectativas», explica Ilaria Resta, CEO de la firma, al presentar un proyecto que busca recibir tanto a coleccionistas experimentados como a curiosos de la relojería. Porque un gran reloj no solo mide el tiempo, también acumula historias. Y algunas merecen comenzar de nuevo.
