Acqua di Parma conmemora su 110.º aniversario con The Art of Living Italian, una campaña que es más una declaración de principios que un ejercicio de nostalgia. Rodada en Parma —ciudad natal de la Maison y corazón histórico de la perfumería italiana—, la propuesta reinterpreta el legado iniciado en 1916 por el barón Carlo Magnani y lo traslada a un presente donde la elegancia no se impone: se cultiva. Aquí, el refinamiento convive con la rutina diaria, los aromas con la memoria, y la sprezzatura se entiende como una forma consciente de habitar el mundo.

Lejos de mirar únicamente al pasado, la campaña redefine el arte di vivere como una filosofía universal. No hace falta ser italiano para vivir con gracia, atención y alegría: basta con observar. Cada escena invita a descubrir la belleza en los pequeños rituales —una pausa en el bar, un gesto cotidiano, una conversación sin prisa— y recuerda que la sencillez y el refinamiento no son opuestos, sino aliados. Italia aparece así como un lenguaje silencioso que se aprende con el tiempo.

Para encarnar estos valores, Acqua di Parma elige a dos figuras complementarias. Michael Fassbender recorre Parma con una presencia contenida y reflexiva, atento a los ritmos y a lo que sucede entre líneas. Sabrina Impacciatore, por su parte, aporta una calidez luminosa, profundamente italiana, que equilibra el relato con espontaneidad y carácter. Juntos construyen un diálogo sin palabras, donde el descubrimiento y el desenfado conviven con naturalidad. “La sofisticación, la belleza y la elegancia residen en la sencillez”, afirma Fassbender, una idea que atraviesa toda la campaña.

Filmada por la directora británica Talia Collis y fotografiada por Brett Lloyd, la narrativa huye de la perfección rígida para centrarse en la atmósfera, los sentimientos y la emoción auténtica. A través de seis episodios y un video principal, no se ofrece una fórmula para la felicidad, sino una invitación a mirar de nuevo lo ordinario y redescubrir su potencial. El manifiesto es claro: la verdadera belleza de Italia se revela en el ritmo, en la pausa, en dejar que las cosas sucedan sin forzarlas.

La fragancia es el hilo conductor de esta historia. Colonia, el icono nacido en 1916, sigue siendo el emblema de la elegancia italiana y hoy se reinterpreta en creaciones contemporáneas como Colonia Il Profumo y la edición limitada Colonia Profumo Millesimato, creada para este aniversario. En su corazón late el ylang-ylang blanco de Nosy Be, cosecha 2024, un ingrediente excepcional que aporta luminosidad y sofisticación. Como un retrato visto desde distintas técnicas, estas versiones forman un continuo: diferentes, pero conectadas. Así, Acqua di Parma reafirma su legado —fiel a sus orígenes y siempre en movimiento— celebrando el lujo más escaso de todos: el tiempo.
