En una ciudad donde la gastronomía evoluciona al ritmo de sus comensales, Alfredo Di Roma celebra tres décadas como uno de los grandes referentes de la cocina italiana en México. Su aniversario no solo marca el paso del tiempo, sino la permanencia de una historia que comenzó en Roma en 1908, cuando Alfredo Di Lelio dio vida a uno de los platillos más emblemáticos del mundo: el Fettuccine all’Alfredo.

La historia de esta receta es también el origen de un legado familiar. Creada como un gesto de amor para su esposa tras el nacimiento de su hijo, esta preparación conquistó paladares internacionales y definió una forma de entender la hospitalidad italiana: cálida, generosa y auténtica. Décadas más tarde, esa esencia cruzó continentes hasta consolidarse en México en 1996, dentro del hotel Presidente InterContinental, donde se convirtió en un clásico inmediato.

Hoy, fiel a su ADN, el restaurante mantiene viva su tradición mientras evoluciona con elegancia. La renovación de sus espacios, su cocina abierta y su emblemática terraza reflejan una visión contemporánea que dialoga con su herencia. En este equilibrio entre pasado y presente, Alfredo Di Roma continúa siendo un punto de encuentro donde cada plato cuenta una historia.

Como parte de la celebración, la casa ha diseñado una serie de cenas colaborativas que reúnen a destacadas voces de la escena culinaria. La primera de ellas contó con la participación de los chefs Jean-Marc Pariente y Alejandra Gutiérrez, quienes, junto al chef anfitrión Jorge Dumit, reinterpretaron los sabores de Roma en un menú que transitó entre la tradición y la innovación: desde delicadas entradas hasta platos como el tagliolini con pez espada y caviar Oscietra o un clásico pollo alla cacciatora.

Reconocido con el Grand Award de Wine Spectator y presente en su exclusiva Bucket List, el restaurante reafirma su posición como uno de los destinos gastronómicos más relevantes a nivel internacional. A 30 años de su llegada a México, Alfredo Di Roma no solo celebra su historia: celebra la capacidad de permanecer vigente, sofisticado y profundamente fiel a sus raíces.

