Así se vivió la ‘White Party’ del Abierto Mexicano

La tradición se cumplió una vez más en Abierto Mexicano Telcel. Como cada domingo previo al inicio del torneo, la playa del Hotel Princess Mundo Imperial se transformó en un escenario sofisticado frente al mar para recibir a tenistas e invitados especiales en la legendaria White Party. Vestidos de blanco impecable, alrededor de 400 asistentes celebraron el arranque de una semana dedicada al mejor entretenimiento deportivo, enmarcados por la brisa del Pacífico y una atmósfera que combina glamour y tradición.

La gastronomía volvió a ser protagonista. Bajo la dirección del chef ejecutivo Manuel Pérez, el buffet desplegó estaciones que rendían homenaje a los sabores de Acapulco. La más concurrida fue “la de humo”, donde carnes rojas, pescados y mariscos se cocinaban al momento; el pulpo a las brasas se convirtió en uno de los favoritos indiscutibles de la velada. A ello se sumaron mariscos frescos, una estación de pasta con ravioles en salsa al parmesano y una selección de carnes frías, panes artesanales, frutos, conservas y quesos que elevaban la experiencia a nivel gourmet.

El apartado dulce no se quedó atrás. La estación de postres fue, sin duda, la más vistosa: creaciones inspiradas en el universo del tenis —algunas en forma de pelotas— conquistaron tanto por su estética como por su sabor. Entre risas, fotografías y brindis, la pista de baile se llenó al ritmo de la música, confirmando que la White Party es mucho más que un evento protocolario: es un ritual social que marca el pulso del torneo.

Sin embargo, el instante más esperado llegó cuando el cielo se iluminó con el espectáculo de fuegos artificiales. Con el mar como telón de fondo, el show pirotécnico desató aplausos y miradas asombradas, especialmente entre los tenistas que debutan en el certamen y descubren por primera vez la energía única de Acapulco en estas fechas.

La gran sorpresa de la noche fue el show de magia e ilusionismo de Diego Winburn, reconocido mentalista e hipnotista mexicano con más de una década de trayectoria internacional. Sus actos, precisos y desconcertantes, dejaron a varios invitados en completo asombro y añadieron un giro inesperado a la velada. Así, entre alta cocina, espectáculo y elegancia frente al mar, el AMT 2026 dio el primer servicio de una semana que promete emociones dentro y fuera de la cancha.

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