Davide Passoni
Celebrar 160 años de historia no es solo un ejercicio de memoria, sino una oportunidad para reafirmar el rumbo. Así lo entiende Benoit De Clerck, CEO de Zenith, una de las casas relojeras suizas más longevas, quien define este aniversario como un punto de llegada, pero también como el inicio de una nueva etapa. “Coleccionistas, clientes, socios y prensa: todos han sido parte de este año tan especial, marcado por el lanzamiento de nuevos modelos que han tenido una recepción extraordinaria”, comenta con entusiasmo. Un momento clave para fortalecer el vínculo con el público siempre entusiaste de la firma.
¿Cuáles son hoy las colecciones que mejor desempeño tienen?
Contamos con cuatro grandes pilares. Chronomaster Sport es, sin duda, la colección más sólida de la marca, pero Defy tiene un peso igualmente relevante. Son las dos columnas principales sobre las que se sostiene Zenith. A ello se suma la colección Pilot, que mantiene un desempeño constante en ventas, y la G.F.J., creada como homenaje a nuestro fundador, George Favre-Jacot, y que se agotó por completo en tiempo récord. Se produjeron únicamente 160 piezas y todas encontraron dueño muy rápidamente. Esto confirma que estamos haciendo las cosas bien y avanzando en la dirección correcta.
Muchos coleccionistas esperan que la G.F.J. no se quede como una edición limitada y pase a formar parte de la colección regular. ¿Es una posibilidad real?
Sí, está previsto que así sea, aunque seguirá siendo una colección exclusiva. El próximo año presentaremos una nueva versión, distinta en color y en el material de la caja respecto a la lanzada este año. No puedo adelantar demasiado, salvo que no será una edición limitada, pero sí se producirá en cantidades muy reducidas. El éxito de las ediciones vinculadas al 160 aniversario ha traído a Zenith muchos nuevos amigos, personas que han querido y adquirido nuestros relojes. Al mismo tiempo —dice entre risas— también nos ha generado algunos “enemigos”, porque fueron muchas más las personas interesadas de las que pudimos atender.

Zenith no suele apostar por un gran número de colaboraciones ni embajadores. ¿Seguirán por ese camino?
Todos los días recibimos propuestas de posibles colaboraciones. Lo primero que evaluamos es si son coherentes con la identidad de la marca y si comparten nuestros valores. Cada alianza debe encajar con la lógica y la estrategia de Zenith. No seguimos una oportunidad solo porque sea atractiva, esté de moda o resulte conveniente económicamente; debe ser relevante para la marca. De lo contrario, simplemente no sucede. Esta filosofía nos permite ser selectivos y elegir con cuidado entre las muchas propuestas que llegan. Las analizamos todas y respondemos a todas, pero nuestro objetivo no es acumular colaboraciones.
¿Hay algún reloj de Zenith por el que tenga una afinidad especial?
Tengo un vínculo especial con la colección Pilot, en particular con el cronógrafo. Me atraen la gran fecha y la caja de cerámica; es un reloj que refleja mucho de mi personalidad. Afortunadamente, tengo el privilegio de poder usar distintos modelos y me gusta alternarlos según la temporada: en verano elijo el Defy Revival, mientras que en invierno prefiero el Defy Skyline Chronograph. Al final, todo depende del momento y del estado de ánimo.
