DIOR presenta la colección de invierno 2026-2027

La obra sobre la historia y la opulencia evoluciona, absorbida en una nueva constelación de influencias.

Los personajes juveniles ideados por Jonathan Anderson para la reinterpretación de la Casa deambulan por París como flâneurs modernos. Deambulando sin rumbo, llegan a laboutique de Dior en la Avenue Montaigne y divisan, incrustada en el pavimento cercano, una pequeña placa conmemorativa con el nombre de Paul Poiret. En su apogeo, el couturier —celebrado por sus formas fluidas y por inspirarse en referencias del Norte de África, Oriente Medio y Asia Oriental— trabajó a pocos pasos de esta dirección.

El encuentro actúa como un catalizador. Impulsados a la acción, los jóvenes aristócratas de Dior forjan nuevas conexiones estilísticas, guiados por la alegría y la espontaneidad, emergiendo con el pelo amarillo puntiagudo, charreteras bordadas y un aire de opulencia ecléctica. 

Ideas aparentemente contradictorias se entrelazan: los códigos de la formalidad, los tropos de Dior, los ecos de Poiret, el denim y las parkas. El estilo es tratado como un discurso. Lasastrería es esbelta y precisa —chaquetas alargadas, blazers encogidos, frac, Bar Jacketscortas y pantalones ajustados—, mientras que la ropa de abrigo fusiona lo técnico y lo opulento. La división entre lo masculino y lo femenino se difumina alegremente. Tweeds de Donegal, terciopelos, jacquards y bordados animan una paleta sobria. 

Vestirse se convierte en un juego de asociaciones desenfrenadas, donde lo viejo y lo nuevo chocan con espontánea facilidad.

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