Esta nueva etapa no es una reinvención oportunista, sino una reafirmación de su propósito original: preservar y restaurar su ecosistema mientras ofrece una hospitalidad profundamente personalizada, sofisticada y en absoluta armonía con la naturaleza. Con solo 2,2 km² y apenas el 18% de su territorio construido, Fregate se mantiene fiel a su filosofía anti-comercial, priorizando legado sobre expansión.

Las 14 villas privadas con piscina y las tres residencias han sido rediseñadas desde cero, integrando materiales nobles, tecnología de vanguardia y una distribución pensada para maximizar privacidad, eficiencia y conexión con el entorno. La histórica Banyan Hill Estate evoluciona en The Owner’s Estate: una península privada con helipuerto, spa, cine, marina y alojamientos para personal, símbolo del nuevo estándar de lujo silencioso que define a la isla. La llegada —ya sea en helicóptero desde Mahé o por mar— marca el inicio de una experiencia donde cada detalle está coreografiado para la discreción absoluta.

Plantation House se consolida como el corazón cultural y gastronómico de Fregate. Cocina abierta, destilería artesanal, pastelería, biblioteca, galería, museo y laboratorio de conservación conviven en un espacio que celebra el conocimiento y el placer. A ello se suman un restaurante frente al mar en Anse Bambous, el Yacht Club como punto social y el Sunset Bar en Mont Signal, donde los atardeceres se convierten en ritual. Hasta el 80% de la propuesta gastronómica proviene del autoabastecimiento de la isla, respaldada por una economía circular ejemplar que elimina plásticos de un solo uso, reutiliza residuos y apuesta por energías limpias.

La conservación no es un discurso, sino una práctica cotidiana. A través de Fregate Foundation, la isla lidera estudios de fauna y flora únicas, protege nidos de tortugas carey y alberga a más de 3,500 tortugas gigantes de Aldabra en libertad. Proyectos de restauración de corales con tecnología avanzada y sensores inteligentes invitan a los huéspedes a participar activamente, convirtiendo la estancia en una experiencia consciente y transformadora. Siete playas naturales —de Anse Victorin a Anse Macquereau, reservable en exclusiva— completan un escenario donde la biodiversidad es protagonista.

Bienestar, deporte y privacidad alcanzan aquí su máxima expresión: buceo PADI, navegación, senderismo, tenis, pádel y un spa de lujo con hidroterapia, flotarios y espacios de yoga al aire libre. Cada villa cuenta con internet Starlink privado, garantizando aislamiento digital total. Con solo 76 huéspedes atendidos por 211 colaboradores —todos con condiciones de vida ejemplares— Fregate no es solo un destino, sino un santuario. Su reapertura en 2026 inaugura un nuevo capítulo donde lujo, intimidad y conservación conviven en equilibrio perfecto, ofreciendo una de las experiencias más auténticas y exclusivas del mundo.

