Gianfranco Gentile, el tiempo recuperado

Una forma sobresaliente de celebrar los 140 años de Breitling fue traer este proyecto a México en el marco del Salón Internacional Alta Relojería. Se trata de Rewind, un programa que integra toda la gama de servicios vintage de la firma: adquisición de relojes, certificación de autenticidad y una garantía ofrecida directamente por la marca para el público, coleccionistas y aficionados. “Ofrecemos piezas 100 % certificadas, originales y cuidadas por la marca, acom- pañadas de un certificado de patrimonio. Sabemos cómo manejar estos relojes; encajan con nuestro espíritu creativo, nos permiten construir colecciones y, al mismo tiempo, ofrecer a los coleccionistas la oportunidad de adquirir piezas con historia. Unimos modelos conocidos y otros no tan conocidos”, señala Gentile.

El proyecto, añade, “muestra la variedad de la historia de Breitling. Tenemos cientos y cientos de relojes en Suiza y aún no contamos con la gama completa. Vendemos piezas que ya forman parte de la colección para construir un inventario lo más representativo posible”. Gianfranco explica cada reloj con admiración, poniendo especial énfasis en los modelos y su contexto histórico. Uno de ellos es el Top Time, que recientemente renovó su calibre. “Es importante volver a las raíces de la marca. El Top Time 2002, lanzado en los años sesenta, buscaba una nueva idea de cronógrafo, juvenil y fresco. Willy Breitling decidió proponer al público un reloj con la calidad del cronógrafo Navitimer y eligió como embajador nada menos que a Sean Connery en la película Goldfinger”. Todo un acierto. Fue el propio Breitling quien solicitó que el reloj apareciera en la película de James Bond; además, en el mismo filme también se aprecia un Navitimer. Se trata del primer Breitling en aparecer en la saga de 007. Gentile continúa: “Después del modelo 2002, con carátula panda invertida, se lanzó el modelo 810, con una caja más grande y una estética más deportiva, con tres subcontadores. Los modelos retro siguen siendo una gran fuente de inspiración para la marca”.

Destaca, además, la buena recepción de las colecciones vintage entre las nuevas generaciones. “Acabamos de hacer una venta en la boutique de Masaryk y los jóvenes fueron los más interesados, personas de entre 30 y 35 años. Es una muy buena señal para el futuro, está garantizado”, afirma con orgullo. Gianfranco muestra una especial pasión por el Breitling Football Referee Ref. 2734 (1973), un cronómetro diseñado para medir los 45 minutos de cada tiempo de un partido de fútbol, pensado específicamente para árbitros. Una pieza especialmente pertinente en el año del Mundial. La firma también acaba de presentar una versión Lady Premier, inspirada en una edición del siglo XX nacida en los años cincuenta. Premier fue la primera colección de estilo de Breitling, concebida para una Europa que comenzaba a salir de la guerra y miraba al mundo con mayor optimismo.

Al recorrer las colecciones históricas, se obtiene una visión global de la marca y del hilo conductor que ha mantenido viva la pasión por Breitling a lo largo de generaciones. Durante mucho tiempo fue una firma marcadamente masculina, ligada al mundo de la aviación. Sin embargo, desde 2017, con la llegada de Georges Kern, Breitling ha regresado a sus raíces: relojes para hombres y mujeres, una marca de lifestyle dirigida a un público más joven. “Hoy ofrecemos modelos para cada tipo de cliente. Lo que la gente aprecia es la variedad, un estilo casual, menos riguroso, lo que en Italia llamamos non si prende troppo sul serio (no tomarse demasiado en serio), algo informal y natural. Aunque también seguimos haciendo relojes para pilotos”, explica. “El espíritu deportivo también forma parte de la estética de la marca —nos dice Gianfranco—, pero de una manera cool, como el surf o el mundo de la playa. El espíritu de la aviación permanece en los nuevos modelos de Breitling como emblema de una marca pionera; seguimos produciendo el CoPilot y otros modelos icónicos”.

La comunicación entre el equipo de patrimonio y el de innovación es muy estrecha. “Cada vez que se piensa en una nueva pieza, se recurre a los archivos y a la historia como referencia. Trabajamos en los detalles, las formas y los colores. Cuando se tiene un patrimonio tan vasto, es una oportunidad y también un deber recurrir a él. Somos guardianes de la identidad de la marca”, sentencia. Aunque se han expuesto piezas en el museo Breitling, este aún no es una institución permanente, sino itinerante. “Queremos que quien visite el taller conozca tanto las novedades como las piezas históricas, pero la idea es que sea un museo itinerante y que las colecciones puedan verse en América y Europa”, apunta.

Cuando se le pregunta por un reloj histórico que aprecie, señala una auténtica leyenda: el Chronomat de 1984, creado coincidiendo con el centenario de la marca. “Fue el modelo que salvó a Breitling”, explica. Diseñado para la escuadra italiana de vuelo acrobático y presentado en una amplia variedad de colores, se convirtió en un icono de estilo. Optimista respecto al futuro, Gentile subraya la importancia de crear vínculos con artistas, con la historia y con un compromiso claro con la sostenibilidad. Así, la marca se acerca a los jóvenes, que muestran un creciente entusiasmo por Breitling. Gianfranco define su labor con claridad, basada en el storytelling: “Queremos que la gente conozca la historia de la marca a través de sus historias”.

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