Karla Rojo de la Vega, toneladas de pasiones

Fue una de las obras más destacadas de la última edición de ZⓈonaMaco, un gran volumen de metal que es una metáfora del diálogo, de la evolución, de las fisuras del tiempo. Un homenaje también a la historia de Mercedes-Benz, que comenzó con el primer automóvil patentado por Karl Benz en 1886 y la visión de Gottlieb Daimler. Mercedes Benz lleva casi diez años participando en ZsonaMaco, y en esta ocasión ha querido presentar un homenaje a ese progreso, que no ha sido lineal y la obra de Karla representa perfectamente esta historia de 140 años.

La propia Karla nos explica la obra, “Es un cubo que nace de una figura rígida, de acero, que es frío, que parece que no es moldeable, pero sí”. Cada pedazo de acero fue moldeado y doblado para soldarlo y forjar las caras de esta gran figura de posibilidades. Adquiere movimiento, y habla de luces y de sombras “porque las dos son importantes para poder evolucionar y transformarnos, que es algo que también experimenta la marca en constante evolución, innovación a lo largo de los años. Queremos soltar la rigidez, el control, invitar al movimiento y fluir con la vida”. Para la artista, la luz ayuda a ver una manera diversificada de la obra. La pieza tiene unos 500 kilos y no es fácil de desplazar. Es fruto de un trabajo de casi un año, que implica moldeado y pulido. Estuvo en Chapultepec como obra pública, “más allá de una obra estética, me gusta que tenga un discurso que genere introspección, la obra donde se ponga cambia todo el entorno, por- que el acero inoxidable hace de espejo con bosques, edificios, obras de arte”. Nos cuenta.

Le interrogamos por los materiales con los que le interesa trabajar :“con madera, resinas, fibra de vidrio, me gusta pintar y también escribo. Ahora estoy haciendo una colección de pinturas con texturas”, explica. Karla está emocionada sobre esta colaboración con Mercedes-Benz, “me tardé nueve meses en elaborar la pieza, pero creo que va de la mano de lo que quiere transmitir la marca, de evolución y movimiento, sin perecer la tecnología. También habla de la importancia de escuchar. “La metodología, es compleja, fue un reto, el acero no es fácil, pero a veces es una analogía del ser humano, frío, pero se puede transfor- mar y podemos moldearnos”. Reflexiona.

Hablamos de su proceso creativo y su versatilidad. “Para mi expresar las ideas no es fácil con una sola forma, busco nuevas maneras de comunicación, desde la literatura, a la pintura, la escultura, incluso terapia, alquimia, hay muchas posibilidades”. Confiesa. A su juicio es importante la empatía, “creo que si escuchamos aprendemos los unos de los otros”. El entendimiento, la flexibilidad y la comprensión nos ayudan a evolucionar opina Rojo de la Vega y esa tolerancia está en su obra. Habla de su obra más reciente, “con dibujos estoy haciendo técnica mixta con sostenibilidad, y presento la obra en unos meses en Texas, también nos habla de trabajos con texturas, sábanas de algodón egipcio, viejos tejidos desechados que ella recicla, trabaja con lino y algodón son nuevas maneras de expresar su arte. Reconoce que el mundo del arte tiene ahora una parte mercantil que no le gusta tanto, “con el mercado del arte, es complejo, tiene una parte comercial y a veces la pieza pierde su identidad, el arte no es solo para tener piezas correctas, bonitas, del mundo del deber ser, con cierto ´borreguismo´, para mí una pieza es algo muy profundo que generamos y queremos compartir, para mi dar una obra es parte de mí y me gusta que la gente la disfrute”. Dice con emoción.

Su obra siempre tiene un mensaje, un compromiso y un propósito. También nos subraya su parte literaria, acaba de publicar su segundo libro Luna Solar, “estudio las artes marciales, y la polaridad entre la luna y el sol, en la pintura las luces, las sombras. La dualidad que tenemos independiente del sexo”, el libro señala la existencia como un regalo divino para expresarnos de forma humana y poder experimentar la dualidad (yin-yang). En sus páginas vemos que dentro de cada uno de nosotros (independientemente del sexo biológico) habitan dos energías opuestas que se complementan. Al experimentarlas disueltas, podemos reconocerlas, aceptarlas e integrarlas. “Mi libro es una invitación a la reflexión por la lucha de la mujer, y el hombre tienen que quitarse las etiquetas; y su anterior novela Lashbel gira en torno a una mujer que vive abusos y se transforma y evoluciona. “El camino es la meta”, sentencia “hay que disfrutar los procesos.

El llanto, el enojo. El ser humano es un abanico de sentimientos y de colores”. Insiste en el lado humanista de su obra y se lamenta ,“quizá se ha perdido mucho por la importancia de lo estético y el discurso del arte como compromiso se diluye, como en las redes sociales, que todo es más superficial, yo veo una obra con imperfección y me gusta, me da paz porque es humano”. Ella misma apunta que “le atañe la evolución humana como eje central de sus creaciones. Sus obras son catarsis visuales, registros emocionales, y mapas simbólicos del viaje interior, aprendizajes y memorias convertidos en imagen o volumen”. Estuvo en España y volverá a Madrid en otoño y también expondrá en Houston, su carrera es innovación y evolución.

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