Nunca es tarde para hablar de una de las creaciones más significativas creadas por la firma de Fleurier: el L.U.C Grand Strike, una pieza que no solo marca un hito técnico, sino que resume la ambición, la visión a largo plazo y subraya la madurez relojera de Chopard Manufacture. Concebido como el reloj con sonería más complejo jamás desarrollado por la casa, este guardatiempo representa la culminación de tres décadas de trabajo interno dedicadas a dominar —y reinventar— una de las complicaciones más nobles de la Alta Relojería.
El L.U.C Grand Strike es el resultado de más de 11,000 horas de investigación y desarrollo, apoyadas en diez patentes propias, cinco de ellas creadas específicamente para este proyecto. Integra gran sonería, pequeña sonería y repetición de minutos, además de un tourbillon de 60 segundos, todo animado por el calibre de carga manual L.U.C 08.03-L, compuesto por 686 componentes. Por si fuera poco este guardatiempos ofrece una doble certificación —COSC y Punzón de Ginebra— que, sin duda, lo posiciona como uno de los relojes con sonería más completos y rigurosos de la relojería contemporánea.

Más allá de la proeza mecánica, esta creación es profundamente simbólica para Chopard. El proyecto cristaliza una obsesión iniciada por Karl-Friedrich Scheufele hace casi veinte años: no solo adquirir el conocimiento necesario para crear una gran sonería, sino alcanzar la maestría absoluta. En ese sentido, el Grand Strike no es un ejercicio de virtuosismo aislado, sino la consecuencia natural de una evolución que comenzó con piezas como el L.U.C Strike One y alcanzó un punto de inflexión con el revolucionario L.U.C Full Strike, ganador de la Aigulles d´Or del GPHG en 2017.


Hay que hablar del sistema de timbres de cristal de zafiro monobloque, uno de los elementos distintivos de este guardatiempos, y es que dichos timbres se han integrado en una sola pieza junto con el cristal de la carátula. Esta innovación —única en la relojería— permite una transmisión directa del sonido, eliminando pérdidas de energía y dando lugar a una sonería de pureza, potencia y claridad excepcionales, conocida como The Sound of Eternity. Afinado en un acorde de Do sostenido–Fa natural, el sonido no solo marca el tiempo: lo eleva a experiencia sensorial.

Hablando de la parte estética, el reloj refleja el tradicinal equilibrio entre tradición y modernidad que define a la colección L.U.C. Alojado en una caja compacta de oro blanco ético de 43 mm, el diseño sin carátula deja al descubierto el movimiento, invitando a contemplar la coreografía mecánica de martillos, timbres y tourbillon. Cada detalle —desde los puentes de alpaca hasta los acabados manuales— subraya el nivel de exigencia artesanal que Chopard ha convertido en su sello.
En el contexto del 30 aniversario de Chopard Manufacture, el L.U.C Grand Strike adquiere una dimensión aún mayor. No es solo una complicación extrema ni una pieza de colección; es una declaración de principios. Para la casa de Fleurier, relojes como este definen su identidad: una relojería que entiende la innovación como herencia, el sonido como emoción y el tiempo como una forma de arte que, cuando se ejecuta con precisión absoluta, puede aspirar legítimamente a la eternidad.
