La grandeza reconoce a la grandeza. Bajo esa premisa, Levi’s® y Jordan Brand continúan una alianza creativa que trasciende la moda para convertirse en declaración cultural. Adoptadas por artistas, atletas, músicos y activistas, ambas firmas encuentran en esta nueva entrega un territorio común: el punto exacto donde el denim heritage se encuentra con el legado del basquetbol y la influencia indeleble del streetwear. No se trata solo de colaborar, sino de reinterpretar códigos clásicos con una mirada contemporánea que celebra a las subculturas que las han hecho eternas.

En el corazón de la colección late el Levi’s® x Jordan Air Jordan 3, una silueta que marcó época desde su debut en 1988 y que hoy se reinventa en cuatro colorways con narrativa propia. Desde el Rigid en denim índigo premium con estampado de elefante negro sobre negro, hasta el sofisticado Black con piel granulada y detalles inéditos en el talón; pasando por el Year of the Horse —lanzado para el Año Nuevo Lunar en Asia— y el exclusivo LA presentado durante el NBA All-Star Weekend. Cada par incorpora la Red Tab de Levi’s®, el branding Jumpman y guiños gráficos que subrayan la fusión entre ambas casas.

La propuesta textil, compuesta por nueve piezas, amplifica el diálogo entre deporte y herencia americana. Destaca la Pinnacle Varsity Jacket con mangas de piel y gráficos vintage que evocan el legado de los Chicago Bulls de Michael Jordan, así como la Football Jersey cropped, la Type III Trucker intervenida y una Overshirt Jacket en denim índigo de 12 onzas. La colección se completa con hoodies heavyweight, jeans baggy inspirados en el bloque 578™, shorts amplios y una denim cap con herrajes envejecidos: esenciales cotidianos elevados a piezas de culto.

La campaña, estilizada por Cam Hicks, reúne en un parque a distintas comunidades unidas por la pasión y el oficio. El cineasta Spike Lee —figura clave en la historia cultural de ambas marcas— aparece junto a nuevas generaciones que reinterpretan el legado con autenticidad. El mensaje es claro: la grandeza no pertenece solo a los grandes escenarios, sino a quienes, fieles a sí mismos, la tejen día con día. Y esta colección es prueba de que cuando dos íconos comparten ADN, el resultado es historia contemporánea.

