La precisión no solo se mide en segundos; también en la armonía perfecta entre jinete y caballo. Bajo esa premisa, Longines anuncia la incorporación del campeón alemán Christian Kukuk a su selecto equipo de deportistas hípicos. Un fichaje natural para una firma que ha hecho de la elegancia, el rendimiento y la tradición su razón de ser desde 1832.

Formado en una familia profundamente ligada al universo ecuestre y curtido en el prestigioso establo de Ludger Beerbaum en Riesenbeck, Kukuk forjó su carácter competitivo con disciplina casi relojera. Su irrupción internacional se consolidó en 2018, con actuaciones brillantes en el circuito del Longines Global Champions Tour, donde su mentalidad analítica y temple bajo presión comenzaron a distinguirlo entre la élite del salto.

El punto de inflexión llegó en los Juegos Olímpicos de París 2024. Con su inseparable caballo tordo Checker, Kukuk firmó un recorrido impecable que le otorgó el oro individual, inscribiendo su nombre en la historia grande de la disciplina. Un triunfo que sintetiza el espíritu que Longines celebra: excelencia técnica acompañada de una elegancia serena.
Lejos de conformarse, el jinete alemán continuó acumulando éxitos en 2025 con victorias en concursos cinco estrellas y podios para Alemania en la Longines League of Nations y el Campeonato Europeo de Saltos FEI. A sus 35 años, y tras más de una década junto a Beerbaum, hoy gestiona sus propios establos, demostrando que el liderazgo también se entrena.

La llegada de Kukuk reafirma una relación entre Longines y el mundo ecuestre que se remonta a 1869. Desde entonces, la casa de Saint-Imier ha cronometrado los escenarios más prestigiosos del salto, la doma y el concurso completo, convirtiendo el tiempo en aliado del rendimiento. Porque, como bien entiende la firma, la verdadera elegancia no es apariencia: es una forma de estar en el mundo.
