Lotti: Intimidad, técnica y sabor en CDMX

En el corazón de la Roma Norte, donde la vida culinaria de la Ciudad de México no deja de reinventarse, abre sus puertas Lotti, un restaurante íntimo que apuesta por la sofisticación silenciosa. Instalado en una casona porfiriana de 1915, el espacio propone una experiencia donde el lujo no es ostentoso, sino profundamente emocional: una cocina que conecta Europa con México a través del recuerdo, el producto y la precisión.

Al frente está Luc Liebster, chef de origen suizo cuya trayectoria incluye cocinas de referencia como Steirereck en Viena y Pujol en México. En Lotti —nombre que rinde homenaje a su abuela— Liebster construye un relato culinario que parte de la tradición europea, particularmente suiza, para reinterpretarla con ingredientes locales y sensibilidad contemporánea. El resultado es un menú breve, preciso y cargado de intención.

Entre los platos que definen la experiencia destacan los capuns —dumplings de acelga con pasta, bañados en salsa de quesos y trufa negra—, así como las papas hasselback con crema de aguacate y hueva de trucha ahumada. La técnica se percibe también en un brioche casero con crema de parmesano, mortadela y almejas del Pacífico, o en un cordon bleu reinventado con queso azul. Todo bajo una premisa clara: el producto es el protagonista, sin artificios ni concesiones innecesarias.

El espacio, concebido por el propio chef en colaboración con la arquitecta Rosela Barraza, acompaña esta filosofía con un diseño que equilibra pasado y presente. Maderas originales, tabique expuesto y techos altos dialogan con mármol trabajado a mano, metal y azulejos artesanales. Destaca una barra escultural de madera tallada con técnica japonesa, que se convierte en el eje visual de un lugar pensado para sentirse cercano, casi doméstico, pero con una ejecución impecable.

Más que un restaurante, Lotti se presenta como un punto de encuentro: un lugar donde la hospitalidad se construye a través del detalle y la constancia. Abierto de miércoles a domingo en la esquina de Colima y Tonalá, este nuevo espacio confirma que la alta cocina contemporánea también puede ser cálida, íntima y profundamente personal. Una dirección que, sin duda, marcará el pulso de la escena gastronómica en la ciudad.

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