Marne: Dos espacios, una misma filosofía gastronómica

Desde su nacimiento en 2020, Marne ha construido un relato gastronómico coherente y auténtico en Ciudad de México. Lo que comenzó como una pequeña barra de café de especialidad acompañada de pan artesanal, ha evolucionado de forma natural hasta convertirse en un proyecto con dos expresiones complementarias: Marne Panadería y Marne Restaurante. Ambas comparten una misma filosofía: productos bien hechos, espacios pensados para la comunidad y un servicio cercano que invita a volver.

Durante los años de restricciones sanitarias, la panadería adquirió un protagonismo inesperado. El público comenzó a identificar a Marne como un referente del buen pan, elaborado con técnica y constancia diaria. Este crecimiento impulsó la apertura de un espacio mayor en San Miguel Chapultepec, hoy conocido como Marne Panadería, y más adelante el desarrollo de Marne Restaurante, una propuesta que amplía la experiencia hacia una cocina más versátil y de disfrute prolongado.

Marne Panadería se define como un espacio informal con alma de taller. Aquí, el pan se hornea todos los días y el ambiente es relajado, dinámico y cotidiano. Su oferta permite desayunar, comer o cenar sin rigideces, siempre acompañada de café de especialidad y una selección de platos que ya son clásicos de la casa, como el pan francés, los huevos revueltos con chorizo Berkshire o la milanesa de pollo.

La panadería brilla especialmente en su apartado dulce: chocolatines, kouign-amann, maritozzi y danés de moras forman parte de una vitrina irresistible. Las bebidas refuerzan la identidad de la marca con propuestas como la horchata, el black oat con cold brew y leche de avena, el coco latte o cafés filtrados en métodos como Chemex. Un lugar ideal para el desayuno diario, el brunch de fin de semana o una comida sencilla al ritmo de la colonia Roma.

Marne Restaurante, por su parte, es una extensión natural del proyecto. Mantiene el protagonismo del pan recién horneado, pero suma una cocina pensada para disfrutar a lo largo del día. Por las mañanas, ofrece desayunos como chilaquiles, pan francés en una versión exclusiva y huevo revuelto con ikura. A partir de la tarde, la carta evoluciona hacia comidas y cenas acompañadas de vinos bien seleccionados y cócteles suaves, entre los que destaca el Queen Mary con ginger beer, limón y gin.

Detrás de ambas propuestas está la dirección culinaria del chef Pancho Ibáñez, cuya visión apuesta por productos de temporada, procesos cuidados y sabores reconfortantes, actuales y cercanos. Marne ha crecido junto a su comunidad y hoy se consolida como un punto de referencia gastronómico para quienes valoran la calidad sin artificios, el buen oficio y la autenticidad convertida en experiencia.

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