TASMAN: Hospitalidad con intención

En un momento en el que viajar se ha convertido en un acto casi automático, TASMAN propone una pausa elegante. Boutique Hospitality & Residences no es simplemente un grupo de hoteles, sino una filosofía que invita a salir de la zona de confort con sutileza. “Your Journey, Our Passion” no es un eslogan, sino una declaración de principios: explorar con intención, observar el entorno y reconectar con lo esencial sin renunciar al diseño, la comodidad y el cuidado minucioso en cada detalle.

Be Tasman es, ante todo, una actitud. La marca no crea espacios pensados únicamente para dormir, sino lugares que permiten vivir el destino desde adentro: cambiar de ritmo, abrirse a experiencias —grandes o íntimas— y encontrar en la simplicidad un nuevo lujo. Su filosofía se sostiene en tres pilares claros: simplicidad con intención, diseño que acompaña y hospitalidad que anticipa. Aquí, la experiencia humana está por encima del discurso; cada estancia despierta curiosidad y propicia una conexión honesta con el entorno y con uno mismo.

El nombre TASMAN encuentra su origen en el imponente Estrecho de Tasmania, símbolo de separación y conexión simultánea. Esa dualidad define su esencia: cruzar algo, dejar atrás una versión propia y abrazar otra. Lo que comenzó como una propuesta para viajeros aventureros evolucionó hacia una visión más amplia y sofisticada: una hospitalidad que no replica fórmulas, sino que escucha al destino y lo interpreta con sensibilidad contemporánea.

Detrás del proyecto está Jaco Luchtan, cofundador y director de hospitalidad, cuya historia personal impregna cada propiedad. Marcado por el movimiento, los deportes extremos y la naturaleza, y tras replantear su vida luego de una crisis de salud mental, encontró inspiración en el concepto japonés de Ikigai para construir una marca alineada con propósito. Para Luchtan, la hospitalidad es anticipación obsesiva, empatía genuina y coherencia estética: resolver antes de que exista un problema y crear espacios que inviten a observar, sentir y crecer.

Hoy, TASMAN consolida su presencia con propiedades que dialogan con su entorno: LAIVA en San José del Cabo, Casa Sal en Puerto Escondido y Ámina en La Ventana, así como residencias privadas en Ciudad de México como Santa Casa, Caliza Roma y Casa Talavera. Todas comparten un estándar claro de calidad y consistencia, junto con un compromiso transversal con la sustentabilidad —desde eco-toiletries hasta desarrollos impulsados por energía solar y sistemas de biodigestores—. En tiempos de ruido y velocidad, TASMAN apuesta por menos artificio y más intención: un nuevo lenguaje de hospitalidad consciente, exploradora y profundamente humana.

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