Viajar dejó de ser únicamente un traslado para convertirse en una experiencia que comienza mucho antes del despegue. En esa evolución, Aeroméxico introduce una nueva manera de entender el vuelo: una en la que cada pasajero puede adaptar su trayecto a su estilo de vida a través de servicios adicionales que elevan la experiencia de forma sutil pero significativa.
Bajo el concepto de ancillaries, la aerolínea propone una serie de complementos que permiten intervenir cada etapa del viaje. No se trata de añadir más, sino de elegir mejor. Desde soluciones que aportan tranquilidad hasta aquellas que optimizan el tiempo y la comodidad, estos servicios responden a una lógica contemporánea donde el lujo reside en la personalización.
Entre ellos, destaca el seguro de viaje desarrollado junto a Chubb, pensado para acompañar al pasajero en cualquier destino con coberturas que van desde gastos médicos hasta protección ante cancelaciones o pérdida de equipaje. A esto se suman los Ancillary Kits, paquetes que combinan asiento, equipaje y seguro en distintas modalidades, simplificando la experiencia y adaptándose a distintas necesidades con una sola decisión.
La propuesta se extiende más allá del avión. La posibilidad de rentar un auto con Hertz, con beneficios y acumulación de puntos, permite que el viaje continúe con la misma fluidez al aterrizar. En paralelo, la incorporación de la eSIM ofrece conectividad inmediata en más de 150 países, eliminando una de las fricciones más comunes del viajero contemporáneo: mantenerse en línea sin interrupciones.
Finalmente, servicios como AM Vuela Flex reflejan una comprensión más precisa del tiempo y su valor. Poder adelantar un vuelo en el mismo día —cuando la agenda lo exige— transforma la logística en libertad. Así, Aeroméxico consolida una visión donde el verdadero diferencial no está en el destino, sino en cómo se vive el trayecto: con control, flexibilidad y una elegancia que se adapta a cada viajero.
