CRISTINA CIMATO
Nacido en las altas tierras de Escocia y consagrado por el Duque de Windsor, el cuadro Príncipe de Gales es un tejido que ha perdurado a lo largo de los siglos, conservando una elegancia sobria y gráfica. Su calidad se mide por la precisión de su diseño: cuando los cuadros combinan a la perfección en las solapas, se trata de una pieza de sastrería digna de mención. El traje sencillo es más versátil para el tiempo libre, pero un traje cruzado, bien llevado, también deja huella. Perfecto para un traje, mantiene su encanto incluso cuando se lleva por separado. El equilibrio es clave: una camisa Oxford, pantalones lisos y accesorios cuidadosamente seleccionados. De ahí tres sugerencias para reinterpretarlo hoy: clásico, dandy y deportivo. Tres estilos, un principio: la elegancia prospera en armonía.


