Dos figuras del mundo de la moda —por un lado, Enrique Badulescu, con portadas en importantes revistas como ELLE o Vogue y campañas para Hermès o Zara; y por otro, Marina Testino, modelo y activista ecologista— han unido sus talentos para defender el planeta, pero utilizando el lenguaje del glamour. Las imágenes de Badulescu con top models y grandes producciones de moda forman parte de su sello. Marina, sobrina del prestigioso fotógrafo Mario Testino, ha vivido la moda en primera fila, rodeada de grandes figuras y portadas icónicas. Sin embargo, mientras crecía en ese entorno de imágenes exquisitas, también se desarrollaba en ella una profunda conciencia sobre el daño que se causa al planeta.
Inspirada en la crisis de residuos textiles del Desierto de Atacama, la modelo y el fotógrafo Enrique Badulescu han presentado, en colaboración con Leica, una exposición que fusiona imágenes editoriales de moda con instalaciones inmersivas e interactivas. El proyecto celebra el arte y la influencia de la moda, al tiempo que defiende la circularidad, la creatividad y la colaboración como vías esenciales hacia el futuro. La muestra arrancó en México, pero viajará a distintos destinos.

Esta asociación creativa explora tanto los daños de la industria de la moda en el planeta como su poder transformador para generar conciencia. Las imágenes expuestas están inspiradas en el desierto de Atacama, convertido en vertedero de miles de prendas. La magnitud de estos residuos textiles es tal que puede apreciarse desde imágenes satelitales. La exposición se suma a los eventos de la Semana del Arte en México, en febrero, y se presenta en Leica Gallery, ubicada en Masaryk 422B, en Ciudad de México.
Con la estética de las producciones de moda de alta gama, la fotografía de Badulescu plantea una denuncia contundente dirigida a los consumidores. “Es una manera de hablar de los problemas de la moda con su mismo lenguaje y desde una perspectiva positiva”, señala Marina. “Consumimos sin pensar; la muestra busca evidenciar cómo la industria daña el planeta. Queremos enfrentar la escala de los vertederos ilegales. Vivimos en un mundo material donde la moda es parte del problema, pero también puede ayudar a educar, inspirar, cambiar la cultura y liderar el cambio”.
La modelo detalla su implicación en el proyecto: “re:FRAME nace de una colaboración con Enrique Badulescu para visibilizar los problemas del planeta relacionados con los residuos. La moda es parte del problema, pero también de la solución. Queremos transmitir una mirada positiva a través del arte. Mi papel en la muestra fue la dirección creativa y el modelaje de las imágenes, para construir un mensaje visual potente que funcione como espejo y amplificador para el espectador”.

Testino busca generar conciencia e invitar a la reflexión sobre la cantidad de desechos que generan las industrias. Cree en la fuerza de la estética como una vía eficaz para hacer que el mensaje cale en la sociedad. Se pregunta: ¿cómo podemos vivir, crear y consumir de manera más consciente sin perder belleza ni placer?
En la exposición, los residuos y el embalaje se transforman en herramientas de denuncia. “Hemos creado re:FRAME como una carta de amor y también como una llamada a la acción para la industria”, afirma Marina. “La moda es creatividad, identidad, cultura y belleza, pero también tiene el poder transformador de conducir un cambio significativo”.
Cada imagen de la exposición pone el foco en problemáticas como la sobreproducción, los textiles sintéticos, los embalajes, los residuos y la contaminación plástica. La intención es elevar la conversación sin perder una mirada optimista que proponga soluciones. Marina cree firmemente en el poder transformador de la moda, por lo que utiliza su lenguaje y el glamour como herramientas eficaces para sensibilizar a un público que, en ocasiones, permanece poco comprometido. “Nuestra ropa toca la piel; no deberíamos usar materiales sintéticos”, aconseja.
La muestra, presentada recientemente en México, marca además la primera exposición del fotógrafo en su país. Badulescu se mostró feliz de regresar y recordó cómo, tras vivir durante décadas en Tulum, ha sido testigo del deterioro de la costa. Su compromiso con la sostenibilidad es firme, y su colaboración con Marina refuerza un mensaje que invita a reflexionar sobre el uso de materiales sintéticos y el exceso de consumo.
