Naguib Kuri y la excelencia detrás de la Copa Mundial de la FIFA 2026

En el fútbol, los reflectores suelen apuntar a quienes anotan goles o levantan trofeos, pero detrás de cada gran espectáculo existe otro equipo que juega su propio partido: el de la hospitalidad. Ahí es donde la experiencia de Naguib Kuri encontró un nuevo escenario. Después de años liderando restaurantes, conceptos gastronómicos y operaciones de alimentos, bebidas y eventos, llegó una invitación única: formar parte de la hospitalidad de la Copa Mundial de la FIFA en el Estadio Azteca, uno de los proyectos más ambiciosos en la historia del deporte.

Su misión estuvo enfocada en la operación de Village y Affiliates, además de colaborar en la coordinación de distintas áreas de hospitalidad dentro del estadio. En un torneo que reunió a México, Estados Unidos y Canadá, y que puso los ojos del mundo sobre la región, cada espacio debía responder a los estándares internacionales de FIFA. No se trataba únicamente de servir alimentos o recibir invitados, sino de diseñar momentos capaces de representar la esencia de un país ante una audiencia global.

La preparación comenzó mucho antes del primer silbatazo. Detrás de cada mesa, menú y experiencia existieron meses de planeación, coordinación logística y trabajo entre equipos nacionales e internacionales. Empresas especializadas en banquetes llegaron desde distintos lugares del mundo para sumar su experiencia, mientras proveedores mexicanos se integraron a una operación donde la precisión, la creatividad y la capacidad de adaptación fueron ingredientes indispensables.

La hospitalidad FIFA es un universo donde coinciden figuras del deporte, líderes internacionales, patrocinadores e invitados especiales, y donde el nivel de exigencia no deja espacio para la improvisación. Aunque muchos nombres permanecen bajo estricta confidencialidad, cada detalle representó una oportunidad para mostrar la capacidad de México para recibir eventos de talla mundial. Para Kuri, el reto fue convertir una operación compleja en una experiencia fluida, elegante y memorable.

El momento culminante llegó cuando el Estadio Azteca dejó atrás el silencio de la preparación para convertirse nuevamente en el centro de la celebración futbolística. Detrás de la emoción de miles de aficionados existía una maquinaria perfectamente coordinada por equipos que también han participado en eventos como el Super Bowl, la NFL, la WWE y los Juegos Olímpicos. Porque, al final, la verdadera hospitalidad no solo consiste en atender a un invitado: consiste en crear recuerdos que permanecen mucho después del último minuto. Para Naguib Kuri, haber sido parte de ese capítulo del Mundial es la confirmación de que la excelencia también se juega fuera de la cancha.

“Un Mundial te enseña que la hospitalidad va mucho más allá del servicio. Se trata de crear experiencias irrepetibles bajo los estándares más altos del mundo. Haber formado parte de ese proyecto en el Estadio Azteca es, sin duda, uno de los mayores orgullos de mi carrera.

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