I WILL, la voluntad de dejar huella

Hay hombres que esperan a que llegue la suerte y otros que prefieren salir a buscarla. I WILL, la nueva fragancia masculina de Giorgio Armani, pertenece claramente al segundo grupo. Inspirada en la determinación que ha definido el legado de la maison italiana, esta creación propone una idea de masculinidad más segura, silenciosa y personal: la de quien no necesita levantar la voz para dejar claro hacia dónde va. Su campaña, protagonizada por el actor británico Jonathan Bailey y dirigida por el cineasta Todd Field, nominado seis veces al Óscar, convierte esa filosofía en una historia cinematográfica sobre disciplina, duda y voluntad.

La fragancia comienza con un golpe de frescura gracias a la bergamota de Calabria, la lavanda aromática y un acorde de hoja de violeta, antes de revelar su verdadera personalidad. En el corazón aparece un absoluto de vainilla de Madagascar que abandona cualquier asociación convencional con lo dulce para encontrarse con Woodleather®, una molécula de carácter amaderado y cuero que aporta profundidad, intensidad y una sensualidad magnética. El resultado es una vainilla masculina oscura, sofisticada y adictiva, mientras que una combinación de pachulí de Indonesia y Guatemala construye una base terrosa, herbácea y persistentemente elegante.

Nathalie Lorson

Llegar hasta aquí no fue cuestión de suerte. Los maestros perfumistas Nathalie Lorson y Alberto Morillas dedicaron cuatro años y más de 2,800 pruebas a perfeccionar I WILL, utilizando además una tecnología patentada de evaluación de rendimiento 4D de dsm-firmenich. La herramienta permitió estudiar cómo evoluciona la fragancia tanto sobre la piel como en el espacio, optimizando su proyección, estela y persistencia. En otras palabras, no se trata simplemente de crear un perfume que huela bien, sino de construir una presencia. Una especie de firma invisible que entra en la habitación antes que tú y, con un poco de suerte, tarda bastante más en marcharse.

La campaña dirigida por Todd Field lleva esa idea al universo de Hollywood, aunque lejos de los flashes y el glamour superficial. Jonathan Bailey interpreta a un artista que se aleja del ruido para reencontrarse con el trabajo, la disciplina y la humildad necesarios para perfeccionar su oficio. La historia funciona como un reflejo de la propia fragancia: la confianza no aparece de la nada, sino que se construye a través de la constancia. Field la define como un “voto privado”, una declaración íntima de determinación. Y quizá ahí reside su atractivo: I WILL no pretende gritar quién eres, sino acompañarte mientras decides en quién quieres convertirte.

Alberto Morillas

El frasco sigue exactamente la misma filosofía. De líneas rectangulares y base suavemente curvada, pasa de un negro mate e intenso en la parte superior a un cristal transparente en la inferior, creando un contraste que anticipa lo que ocurre dentro. El tapón de metal cepillado y la tipografía minimalista completan una estética contundente, mientras que los formatos recargables prolongan la vida del diseño. Con ingredientes de origen responsable como la bergamota italiana, la vainilla de Madagascar y el pachulí de Guatemala, I WILL propone algo más que una nueva fragancia masculina: una declaración de estilo para quienes entienden que la verdadera sofisticación no consiste en esperar a que sucedan las cosas, sino en tener la voluntad de hacerlas realidad.

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