Madrid lleva unos días hablando en otro idioma: el de los motores. Y no, no nos referimos al claxon de la M-30. Del 11 al 13 de septiembre, la capital volverá a recibir a la Fórmula 1 con el primer Gran Premio de España disputado en el nuevo MADRING, un circuito de 5.4 kilómetros y 22 curvas construido en el entorno de IFEMA y Valdebebas. La expectación ya se siente en el aire porque la ciudad se prepara para una de esas citas que prometen cambiar durante un fin de semana el ritmo habitual de Madrid.
La historia, en realidad, empezó mucho antes. Madrid ya tuvo su romance con la Fórmula 1 gracias al mítico Jarama, inaugurado en 1967 y escenario de diez ediciones del Gran Premio de España entre finales de los sesenta y principios de los ochenta. Allí corrieron nombres que hoy parecen sacados de un museo de leyendas: Jackie Stewart, Emerson Fittipaldi, Niki Lauda o Gilles Villeneuve. La última carrera en el Jarama fue en 1981 y, desde entonces, Madrid se quedó sin Fórmula 1. Ahora, 45 años después, la máxima categoría vuelve a la capital con un circuito completamente distinto y una ciudad mucho más acostumbrada a convertir cualquier acontecimiento en espectáculo.
Y MADRING no pretende precisamente pasar desapercibido. Su trazado combina calles públicas y zonas especialmente diseñadas para la competición, con una de sus grandes estrellas en La Monumental, una curva peraltada de unos 550 metros y un 24 % de inclinación que promete convertirse rápidamente en una de las postales más reconocibles del campeonato. Los primeros pilotos que la han probado ya hablan de un circuito exigente, con muros cerca, curvas rápidas y muy poco margen para el error. Vamos, que aquí el famoso “Madrid al cielo” adquiere una lectura ligeramente más deportiva.
La emoción, además, llega con todos los ingredientes de una gran fiesta madrileña. Los primeros Fórmula 1 que rodaron oficialmente sobre MADRING fueron los Ferrari de Charles Leclerc y Lewis Hamilton, mientras que Carlos Sainz, quien vivió de niño el último Gran Premio en Madrid, tuvo el privilegio de recorrer primero el trazado en 2025, cuando todavía era prácticamente una promesa de asfalto. Después llegaron las pruebas de Fórmula 3 y los últimos preparativos para que el circuito reciba a los protagonistas del Mundial.
Ahora solo queda esperar a que se apaguen los semáforos. El viernes 11 comenzarán los entrenamientos, el sábado llegará la clasificación y el domingo 13 de septiembre, a las 13:00 horas, los monoplazas disputarán el primer Gran Premio de la historia de MADRING. Madrid tendrá entonces una nueva banda sonora: V6 híbridos, neumáticos calientes y miles de aficionados gritando en las gradas. Después de cuatro décadas y media de espera, la capital vuelve a tener Fórmula 1. Y esta vez, todo apunta a que viene para quedarse.
