Vive un invierno legendario con Alberta 

Eleonor Cioffi

Viajar en invierno hacia las grandes montañas ha estado asociado casi inevitablemente con el esquí alpino. Pistas, remontes y resorts construyeron buena parte del imaginario de la temporada. Sin embargo, basta alejarse de ese circuito para descubrir que la nieve transforma el territorio de maneras mucho más diversas y, en algunos casos, extrañas.

En Alberta, donde las Rocosas canadienses atraviesan una parte esencial de la geografía de la provincia, el invierno cambia las reglas del paisaje. Los senderos desaparecen bajo la nieve, las cascadas se endurecen hasta convertirse en paredes escalables, los lagos adquieren superficies de hielo y el desplazamiento mismo obliga a encontrar otras formas de caminar, mirar y medir las distancias.

Llegar donde termina el camino

Foto: Travel Alberta Canadá 

En Nordegg y David Thompson Country, el heli-snowshoeing lleva una actividad elemental —caminar sobre la nieve— hacia territorios remotos de montaña. El helicóptero es el medio para alcanzar zonas alejadas y comenzar desde ahí un recorrido con raquetas, rodeado por la escala de las Rocosas.

La versión de mayor intensidad es el heli-skiing, que utiliza el mismo principio para acceder a nieve y pendientes fuera de los circuitos convencionales. La experiencia cambia también la idea habitual de una jornada de esquí porque desaparecen remontes y pistas trazadas y aparece un espacio donde las condiciones naturales determinan buena parte del recorrido.

Una cascada que se convierte en pared

Foto: Travel Alberta Canadá 

Quizá pocas actividades permitan comprender de manera tan física la transformación invernal como el ice climbing. Una corriente de agua que durante los meses cálidos cae por la montaña puede convertirse, con temperaturas suficientemente bajas, en una estructura vertical de hielo.

Jasper y el corredor de Icefields Parkway concentran numerosas rutas de escalada. Las mejores condiciones suelen encontrarse entre diciembre y marzo, aunque cambian según altitud, temperatura, acumulación de nieve y riesgo de avalanchas.

Y ahí aparece otra dimensión del viaje de aventura, reconocer que el paisaje también impone límites. La montaña invernal exige preparación, conocimiento de las condiciones y, especialmente para principiantes, acompañamiento profesional.

A la conquista del hielo

Foto: Travel Alberta Canadá 

Existe una forma menos vertical de acercarse a esa misma geología, hablamos de los ice walks que permiten recorrer cañones, cascadas y formaciones congeladas a pie, utilizando calzado y equipo adecuados para desplazarse sobre superficies que durante otra estación serían agua.

Foto: Travel Alberta Canadá 

En Jasper, Banff y Canmore, estos recorridos revelan una dimensión escultórica del invierno, paredes donde las capas de hielo conservan burbujas, grietas y tonalidades azules; ríos parcialmente ocultos y cascadas suspendidas durante semanas.

Conviene revisar las condiciones de cada sitio antes del viaje. Por ejemplo, en Banff, Johnston Canyon, al congelarse durante el invierno, ofrece una de las experiencias de ice walk más accesibles, con senderos que avanzan entre paredes rocosas, pasarelas y cascadas congeladas. Durante los meses fríos, el hielo transforma el cañón en un paisaje de tonos azules y formas cambiantes, una manera distinta de recorrer la montaña a pie. 

Atravesar el bosque

Foto: Travel Alberta Canadá 

El cross-country skiing cambia por completo la manera de moverse por la nieve; no se trata de subir para después bajar: los esquís sirven para avanzar durante kilómetros, cruzar bosques, pasar por claros abiertos y seguir caminos rodeados de montaña. El cuerpo entra en calor rápido y el paisaje va apareciendo a medida que avanzamos.

En Canmore, uno de los mejores puntos para probarlo es el Canmore Nordic Centre, construido para los Juegos Olímpicos de Invierno de 1988 y hoy abierto a recorridos de distintos niveles. Cerca están también Ribbon Creek y Mount Shark, donde las rutas se internan entre bosques y grandes extensiones nevadas. Es una actividad sencilla de entender desde los primeros minutos: tomar el ritmo, deslizarse y seguir. 

Frente a la velocidad del descenso alpino, el esquí de fondo obliga a observar aquello que normalmente pasa demasiado rápido: la textura de la nieve, la respiración, el sonido de los esquís sobre el terreno y la dimensión real de una montaña cuando hay que atravesarla con el propio cuerpo.

Aprender a mirar animales sin perseguirlos

Foto: Travel Alberta Canadá 

El invierno también cambia la manera de encontrarnos con la fauna. En parques como Jasper, Banff y Elk Island, distintas especies permanecen activas durante los meses fríos y es posible observar wapitíes, cabras montesas, alces, bisontes y otros animales en un paisaje donde la nieve hace visibles movimientos, rastros y recorridos.

Foto: Travel Alberta Canadá 

Mirar animales en libertad también requiere aprender a guardar distancia, observarlos desde lejos y dejar que cada especie conserve su espacio y sus recorridos. Somos visitantes atentos dentro de un sistema que continúa su curso, mientras la montaña invernal recuerda que la aventura también significa aceptar sus propios límites.

Foto: Travel Alberta Canadá 

Quizá ahí se encuentre una de las experiencias más profundas de viajar por Alberta en invierno. Atravesar la nieve, escalar el hielo, internarse en el bosque o permanecer quietos frente a un animal permiten entrar en contacto con un entorno vivo, dinámico y que marca su propio ritmo, esperando a que lo disfrutemos desde dentro. 

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