Lorige y Depancel, relojes con ADN de competición

En el automovilismo, cada segundo cuenta. En la relojería, también. Pero para Lorige y Depancel, la conexión entre ambos universos va mucho más allá de compartir cronógrafos, velocímetros o referencias estéticas. Estas dos firmas han encontrado en la competición una manera de expresar su identidad, aunque cada una recorre su propio camino. Mientras Lorige convierte piezas auténticas de autos de resistencia en cajas de relojes, Depancel traduce la cultura automovilística en diseños mecánicos pensados para quienes disfrutan tanto de un buen motor como de una buena pieza relojera.

créditos: LORIGE

La propuesta de Lorige tiene algo de ingeniería convertida en objeto de colección. Sus fundadores, con experiencia en competición, materiales e ingeniería, desarrollaron un proceso patentado para transformar componentes de freno Carbon/Carbon utilizados por auténticos autos de carreras en cajas de relojes únicas. Cada pieza conserva información sobre su procedencia, como el automóvil, el piloto, la carrera y el kilometraje, además de un certificado que permite seguir su historia. El proceso de transformación requiere más de 30 horas de trabajo y combina tecnología, mecanizado y acabados artesanales. Aquí el automovilismo no se representa, literalmente forma parte del reloj.

créditos: LORIGE

La precisión continúa en Suiza, donde Lorige desarrolla sus piezas Swiss Made, con cajas y acabados realizados en Ginebra y movimientos trabajados y ensamblados por maestros relojeros en La Chaux-de-Fonds. Sus colaboraciones con equipos como United Autosports, Peugeot Sport y Heart of Racing refuerzan esa conexión directa con las pistas y con algunos de los protagonistas de la resistencia. El resultado es una propuesta especialmente atractiva para coleccionistas que buscan algo más que una estética deportiva, relojes que conservan un fragmento de la historia real de la competición.

Créditos: Depancel

Desde Francia llega Depancel, una firma independiente cuyo nombre rinde homenaje a tres históricos fabricantes automovilísticos, Delage, Panhard y Facel Vega. Su universo creativo toma elementos de los tableros, la instrumentación, los materiales y los colores de los autos de competición para trasladarlos a cronógrafos y relojes mecánicos. Diseñados, ensamblados y controlados cerca de Besançon, sus modelos apuestan por combinar identidad propia, componentes mecánicos y una relación entre calidad, diseño y precio pensada para acercar la relojería a una nueva generación de entusiastas. Una filosofía que no se limita a mirar hacia la pista, sino que busca reunir a quienes comparten esa pasión.

Créditos: Depancel

México representa para Depancel un terreno especialmente interesante, gracias a una comunidad que disfruta de los autos clásicos, deportivos y de colección, así como de la ingeniería y los detalles que hay detrás de cada máquina. La marca busca conectar con ese público mediante encuentros automovilísticos, experiencias en pista y reuniones con coleccionistas y aficionados. Lorige y Depancel demuestran, desde perspectivas distintas, que la velocidad puede dejar huella incluso cuando el motor se apaga. Porque hay objetos que miden el tiempo y otros que consiguen llevar consigo una parte de la historia que lo hizo inolvidable.

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