La marquetería como homenaje al Día de Muertos en este reloj

Izaskun Esquinca

Por decimotercer año consecutivo, Chopard rinde homenaje al Día de Muertos con una pieza única: el L.U.C Full Strike «Día de los Muertos» Edition 13. Lo que comenzó como un guiño a la cultura mexicana se ha convertido en una tradición de la Casa. Esta vez, la calavera, símbolo festivo del ciclo de la vida, protagoniza la esfera como una vanitas contemporánea que celebra el valor del tiempo que pasa.

La novedad está en la técnica y es que, por primera vez, Chopard combina marquetería de cáscara de huevo con marquetería de paja de centeno teñida de un azul intenso. Un solo artesano dedicó 160 horas a ensamblar más de 70 fragmentos de paja cultivada en Francia, cortados a mano y orientados para dibujar los contornos del cráneo. La cáscara de huevo, limpiada, cortada y colocada pieza por pieza, da forma a los ojos y los dientes. El bigote, en oro grabado a mano, lleva en relieve el logotipo L.U.Chopard, y el grabado continúa por el bisel, la carrura y la corona.

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Detrás de la pieza hay una trayectoria que arranca en 1860, cuando Louis-Ulysse Chopard fundó sus primeros talleres. En 1996, Karl-Friedrich Scheufele, hoy copresidente de la firma, creó Chopard Manufacture en Fleurier, que este año celebra su 30 aniversario. Desde entonces, todos los calibres L.U.C se diseñan y fabrican en casa, y el taller de Oficios artísticos mantiene vivas técnicas como el esmaltado, el guilloché y la marquetería. Además, desde 2018 la marca trabaja con oro 100 % ético, la primera firma de lujo en asumir ese compromiso.

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En su interior late el calibre L.U.C 08.01-L, la primera repetición de minutos desarrollada por completo por Chopard, ganadora de la Aguja de Oro en el Gran Premio de Relojería de Ginebra de 2017. Sus timbres y cristal se tallan en una sola pieza de zafiro, lo que convierte al cristal en resonador y produce un sonido de pureza excepcional. El movimiento de carga manual suma 533 componentes, 63 rubíes, 60 horas de reserva y cinco patentes; los martillos llevan tratamiento CVD azul a juego con la paja. Todo cabe en una caja de oro rosa ético de 18 quilates de 42.5 mm de diámetro y 11.55 mm de grosor, con el Punzón de Ginebra como garantía de su factura.

Autor

  • Izaskun Esquinca

    Desde hace poco más de 18 años se ha especializado en alta relojería y ha sido editor y colaborador de las más prestigiadas firmas relacionadas con relojes.

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