Aeroméxico: Tu vuelo, a otro nivel

8 horas en un avión pueden sonar como una eternidad o como la oportunidad perfecta para desconectarse del mundo. Todo depende de cómo se prepare el viaje. A bordo de los Boeing 787 Dreamliner de Aeroméxico, diseñados para operar rutas de largo alcance hacia Europa, Asia y Sudamérica, la tecnología hace buena parte del trabajo, pero elegir el asiento adecuado también puede cambiarlo todo. Para vuelos largos, el pasillo gana puntos por la libertad de levantarse y moverse, mientras que la ventanilla mantiene su encanto para quienes prefieren contemplar las nubes y tener una buena vista al despegar y aterrizar, incluso para dormir plácidamente. Para quienes buscan una experiencia todavía más cómoda, AM Plus y Premier One ofrecen alternativas que elevan el nivel del trayecto, especialmente esta última, con asientos full flat bed.

El propio avión también tiene algunos trucos bajo la manga. Los 787 Dreamliner de Aeroméxico cuentan con un fuselaje fabricado en fibra de carbono, una característica que permite mantener un ambiente interior más húmedo y reducir la sensación de resequedad y fatiga durante el vuelo. A esto se suma un sistema diseñado para disminuir los movimientos provocados por las turbulencias, haciendo que algunas horas de vuelo se sientan mucho más llevaderas. En definitiva, mientras el avión hace su trabajo, el pasajero puede dedicarse a disfrutar del viaje.

Después viene el equipaje que realmente importa, el que cabe en el asiento de enfrente. Una almohada cervical, audífonos con cancelación de ruido, crema hidratante, un buen libro y, para quienes disfrutan llevar el ritual de skincare a las alturas, una mascarilla facial pueden convertirse en pequeños grandes aliados. En Premier One, Aeroméxico suma además un amenity kit con artículos sostenibles, entre ellos pantuflas, antifaz y productos para el cuidado personal. Porque viajar cómodo también tiene que ver con esos detalles que normalmente dejamos para después.

Y si dormir no está en los planes, siempre queda la pantalla. Los 787 Dreamliner de Aeroméxico cuentan con un sistema de entretenimiento con más de 200 contenidos entre películas y series, suficiente para organizar un pequeño festival cinematográfico a 10 mil pies de altura. La recomendación es no consumirlo todo de golpe, sino alternar una película con música, lectura o una pausa para estirar las piernas. Siempre que las condiciones de vuelo lo permitan y la señal de cinturones esté apagada, levantarse cada dos o tres horas, caminar unos 5 minutos y mover cuello, hombros y tobillos ayuda a romper con la inmovilidad del viaje. ¡Siempre es bueno estirar las piernas!

La última parte del itinerario comienza cuando el destino ya está cerca. Unos 45 minutos antes del aterrizaje es un buen momento para hidratar la piel, guardar los objetos personales y, si se lleva una muda extra, cambiarse para llegar más fresco. Y entonces aparece uno de los pequeños placeres de volar, mirar por la ventanilla mientras el paisaje empieza a cambiar y la ciudad de destino aparece debajo. Porque un viaje largo no tiene por qué sentirse como una espera interminable, con el avión adecuado y un poco de estrategia, también puede convertirse en una parte memorable de la aventura.

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