Alfredo Di Stéfano, el más grande según los grandes

Considerado por algunos el mejor de todos los tiempos, se cumplen cien años de su nacimiento. Su huella en el fútbol fue más allá de las jugadas y del fervor que despertaba en el campo. Maradona y Pelé le reconocieron como el mejor. Nacido en Buenos Aires, jugó en el River Plate y Millonarios, pero fue en el Real Madrid, en su época dorada donde alcanzó la gloria con mayúsculas. Jugó en dos selecciones la argentina y la española, pero curiosamente nunca fue a un Mundial. Según la FIFA fue uno de los mejores jugadores del siglo junto a Johan Cruyff, Pelé y Maradona.

Comenzó en un barrio humilde de Buenos Aires, jugando con pelotas de trapo. Su padre le llevaba a ver al River. Jugó en el equipo de sus sueños, pero se fue de Argentina ante la inseguridad que vivían los jugadores con contratos que no se cumplían. Se fue a Colombia. Jugando en el Millonarios de Bogotá, se enfrentó al Real Madrid y les dio una lección de fútbol como señala su rival y luego compañero Miguel Muñoz, “Nos regateó como a banderines en un campo de entrenamiento. […] Di Stéfano estuvo extraordinario. Aparecía en defensa, en el centro del campo, en ataque. Dejó sentados a tres de los nuestros. Cuando tenía la pelota, no podías quitársela, solo rezar para que la pasara”.

Un tal Santiago Bernabeu le vio jugar y se decidió a ficharlo” quiero que me fichéis al rubio”. Pero en la pugna por la estrella estaba también el Barcelona, miembros de su directiva se desplazaron a Buenos Aires para ficharlo, incluso adelantaron dinero, pero el Madrid ganó la disputa porque los derechos del jugador los tenía el Millonarios, que llegó a un acuerdo con los blancos. Debutó en 1953. Y cambió la historia de la liga y del fútbol europeo. Cuando llega con 27 años a Madrid, el Real no ganaba una liga desde hacía 20 años. El éxito fue tan rotundo que en 1956 se hizo una película, La Saeta Rubia, su apodo en el campo, que protagonizó él mismo Di Stéfano. En el Real Madrid jugó once temporadas y terminó como el máximo goleador de la historia del club, con 308 goles. Fue junto a Puskas, la gran estrella del Real Madrid de las cinco copas de Europa, el equipo ye-ye le llamaban porque despertaba pasiones comparables a The Beatles.

Después de fichar por el Real Madrid ganó 8 ligas con el Real Madrid. Pero su camino no siempre fue de rosas, en Caracas fue secuestrado por el grupo de Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Venezuela. Fue liberado a los tres días sin sufrir daños. Durante su secuestró jugaba al ajedrez y al dominó, incluso apostó a los caballos, una afición del jugador, durante su detención no sintió que su vida corriera peligro. Después del Real Madrid jugó dos años en el español de Barcelona, y fue director técnico de diversos equipos como Boca Junior, Valencia, Elche, Al final de su vida fue presidente honorario del Real Madrid, River Plate y Real Madrid entre otros. Para Valdano fue el jugador completo, “inventó el futbolista total, antes de que existiera”. Así describía su juego, una fusión de varios jugadores estelares:” quitaba balones con ardor, distribuía el juego con la inteligencia de un mediocampista y definía las jugadas”.

El mes de julio marcó su vida, nació el 4 julio de 1926, murió el 7 de julio del 2014 y en 15 de julio de 1945 debutó como futbolista. “La gente discute entre Pelé o Maradona. Di Stéfano es el mejor, mucho más completo.” Dijo Pelé. Tenía una visión muy clara del fútbol, decía que lo que hacemos con los pies había que hacer antes con la cabeza, muy competitivo, acuñó frases como las finales no se juegan, se ganan o de nada vale meter 200 goles si quedas segundo. Di Stéfano definía con humor la esencia del deporte rey: “Él balón está hecho de cuero, el cuero viene de la vaca, la vaca come pasto, por lo que hay que echar el balón al pasto”.

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