Bruce Springsteen, antes de convertirse en leyenda

Antes de los estadios llenos, las multitudes y el estatus de leyenda del rock, Bruce Springsteen era un músico con algo que demostrar. En 1977, mientras buena parte de la prensa todavía lo miraba como un posible one-hit wonder, Springsteen y la E Street Band entraron al estudio para grabar Darkness on the Edge of Town, un álbum que cambiaría para siempre su historia. Lynn Goldsmith estuvo ahí para documentarlo, cámara en mano, capturando al Boss y a su banda entre ensayos, grabaciones, conciertos y esos momentos cotidianos que normalmente quedan fuera del escenario.

El resultado llega ahora en un libro publicado por TASCHEN que reúne cientos de fotografías clásicas, raras y hasta ahora inéditas. Las imágenes muestran a Springsteen en uno de los momentos más intensos de su carrera, cuando cada concierto parecía una declaración de principios y cada canción buscaba contar algo sobre la vida de quienes no siempre tenían el foco. También aparece la formación histórica de la E Street Band, con Roy Bittan, Clarence Clemons, Danny Federici, Garry Tallent, Steven Van Zandt y Max Weinberg, convertidos aquí en auténticos protagonistas de la historia.

Pero el encanto del libro está precisamente en aquello que sucede cuando la música se detiene. Goldsmith siguió al grupo por Nueva York y durante la gira, entre calles heladas, salas de ensayo, partidas de pinball, cines, restaurantes, mercados y parques. Las fotografías construyen así una especie de diario visual de la América que Springsteen convirtió en canción, mientras muestran la camaradería y el trabajo colectivo detrás de una banda que estaba dejando todo sobre el escenario.

Con prólogos de Goldsmith y del propio Springsteen, Darkness on the Edge of Town funciona como una cápsula del tiempo de una época en la que el rock todavía se construía a base de carretera, sudor y muchas horas de ensayo. La fotógrafa consiguió entrar en un círculo especialmente cercano al músico y registrar su proceso creativo desde una perspectiva poco habitual, más humana que monumental. Entre una foto de backstage y otra frente a miles de personas, aparece un Springsteen todavía hambriento, concentrado y decidido a demostrar de qué era capaz.

El volumen, de tapa dura, reúne 364 páginas y pesa poco más de seis libras, una dimensión acorde con la historia que cuenta. Más que un simple libro de fotografías musicales, es un retrato de Bruce Springsteen y sus “band of brothers” justo cuando estaban a punto de convertirse en algo mucho más grande. Una mirada privilegiada a la época en la que el Boss tocaba como si se jugara la vida, noche tras noche, y la E Street Band estaba dispuesta a acompañarlo hasta el último acorde.

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