Chopard, precisión con dos caras

La precisión puede tener muchas caras. Puede aparecer en una fracción de segundo medida con un cronógrafo o en la separación meticulosa de horas, minutos y segundos que caracteriza a un regulador. Chopard juega con ambas posibilidades en dos nuevas creaciones de la colección L.U.C, presentadas para celebrar los 30 años de su Manufacture de Fleurier. Dos relojes, dos personalidades y una misma obsesión por hacer que la mecánica funcione tan bien como se ve.

L.U.C 1963 Heritage Chronograph

El primero es una nueva versión del L.U.C 1963 Heritage Chronograph, limitado a apenas 25 ejemplares. Su caja de 42 mm está fabricada en Lucent Steel™, mientras que la esfera azul de Prusia, con acabado rayos de sol descentrado, hace un guiño directo a la historia de Neuchâtel, territorio que estuvo bajo soberanía prusiana durante más de un siglo. Pero lo interesante está debajo. El calibre L.U.C 03.07-L es un cronógrafo integrado de carga manual con rueda de columnas y función flyback, capaz de encadenar mediciones de manera instantánea. Tiene además 60 horas de reserva de marcha y certificación COSC, porque aquí hasta el último segundo tiene que llegar a tiempo.

L.U.C 1963 Heritage Chronograph

Al darle la vuelta aparece otro espectáculo. Sin masa oscilante que oculte el mecanismo, el fondo abierto deja ver los puentes de alpaca, la platina dorada y una decoración que combina perlado, líneas rectas y Côtes de Genève. El Punzón de Ginebra reconoce tanto la ejecución técnica como el trabajo artesanal del conjunto. Es uno de esos relojes que recuerdan que en la Alta Relojería la parte que normalmente no se ve puede ser precisamente la que más ganas dan de mirar.

L.U.C 1963 Heritage Regulator

La segunda creación toma un camino mucho más sereno. El L.U.C 1963 Heritage Regulator recupera la estética de los antiguos relojes maestros utilizados como referencia por los relojeros, pero la lleva a una caja contemporánea de 40 mm en oro blanco ético de 18 quilates. Horas, minutos y segundos abandonan el mismo eje para ocupar sus propios espacios en la esfera plateada, acompañados por una indicación GMT de 24 horas, reserva de marcha y fecha. En su interior trabaja el calibre L.U.C 98.02-L, un movimiento de carga manual con tecnología Chopard Quattro y una reserva de marcha de 216 horas, nueve días completos de autonomía.

L.U.C 1963 Heritage Regulator

Ambos relojes funcionan como una declaración de lo que Chopard Manufacture ha construido desde 1996 en Fleurier, una combinación de innovación, precisión y oficios tradicionales que encuentra en la colección L.U.C uno de sus principales escaparates. El cronógrafo celebra la velocidad y la complejidad mecánica, mientras que el regulador reivindica la lectura pausada y casi arquitectónica del tiempo. Dos maneras de medirlo, dos ediciones limitadas de 25 piezas y una misma idea detrás, cuando la precisión también se trabaja a mano, el tiempo puede convertirse en una pieza de arte.

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