Roma se disfruta mejor cuando no hay que correr. En otoño, el calor del verano comienza a despedirse, las calles recuperan cierta calma y caminar vuelve a ser uno de los grandes placeres de la ciudad. Septiembre y octubre ofrecen días templados, tardes ideales para un aperitivo y una luz especialmente fotogénica sobre fachadas, iglesias y plazas. En pleno centro histórico, a unos pasos de la Fontana di Trevi y el Panteón, Six Senses Rome se convierte en una base perfecta para descubrir esta versión más pausada de la capital italiana.

El hotel ocupa el Palazzo Salviati Cesi Mellini, un edificio del siglo XV que fue restaurado para recibir 96 habitaciones y suites donde la historia romana convive con un diseño contemporáneo. Cocciopesto, travertino, arte y luz natural construyen interiores que se sienten elegantes sin perder el carácter del palazzo, mientras algunas suites suman terrazas privadas para contemplar la ciudad desde arriba. Desde aquí, monumentos, iglesias, galerías, plazas y barrios históricos quedan a una caminata de distancia, y el Tour of the Senses propone descubrir una Roma menos evidente a través de sus aromas, sabores y sonidos, entre mercados, talleres, cafés y pequeñas calles.

Octubre suma además una buena excusa para visitar la ciudad. Del 13 al 25 de octubre de 2026 se celebrará la vigesimoprimera Festa del Cinema di Roma en el Auditorium Parco della Musica Ennio Morricone, con proyecciones, encuentros, funciones especiales y homenajes. Durante esos días, el cine sale de las salas y se mezcla con la vida romana, convirtiendo la agenda cultural en otro motivo para caminar sin rumbo fijo y dejar que la ciudad haga el resto. Porque en Roma, una buena película puede terminar con un espresso, un espresso con un paseo y ese paseo, quién sabe, frente a una de las fachadas que ya se habían visto mil veces.

El otoño también llega a la mesa. En BIVIUM Restaurant-Café-Bar, la jornada empieza con café y puede terminar con aperitivo o cena, mientras su cocina trabaja con ingredientes de temporada y un Josper grill para pescados, carnes y vegetales. NOTOS Rooftop, abierto hasta noviembre si el clima lo permite, suma vistas panorámicas de las cúpulas y edificios históricos con una propuesta mediterránea de pescados, mariscos y platos para compartir. Y para llevar la experiencia un poco más lejos, Eat Like a Roman abre las puertas de un palazzo privado para una cena de varios tiempos que recorre los sabores de la cocina romana mientras la ciudad aparece como telón de fondo.

Después de caminar, comer y dejarse llevar por Roma, toca hacer algo que también los romanos saben disfrutar, bajar el ritmo. El Six Senses Spa recupera el antiguo ritual de los baños con un circuito de caldarium, tepidarium y frigidarium, acompañado por cinco cabinas de tratamiento, hammam, sauna, baño de vapor, yoga, meditación y experiencias de biohacking. La propuesta A Roman Holiday, disponible para estancias de dos noches o más, suma beneficios como hasta 20 por ciento de ahorro sobre la mejor tarifa disponible, traslados, desayuno, aperitivo de bienvenida, una sesión privada de fitness y beneficios en tratamientos de spa. Porque quizá esa sea la mejor manera de conocer Roma en otoño, caminar mucho, comer mejor y regresar al hotel con la sensación de que todavía queda muchísimo por descubrir.

