Javier Fernández de Angulo
FOTOGRAFÍA: CORTESÍA
La nueva era de la medicina regenerativa. Buenos hábitos, terapias regenerativas y un modelo de prevención: así es como la ciencia busca alargar nuestra vida y su calidad —según uno de sus especialistas más reconocidos. Vivimos un tiempo de innovación constante y, según los especialistas, la longevidad debería empezar a preocuparnos desde los 30 o 40 años. Hablamos con el Dr. Esteban Ortega, prestigioso especialista de Cenegenics, una clínica que está revolucionando las terapias regenerativas con tratamientos en la vanguardia mundial.
Nos recibe el doctor en su clínica de Santa Fe, donde acuden pacientes de todo el mundo con la esperanza de prolongar no solo su vida unos años más, sino las condiciones de calidad y agilidad. “A partir de los 30 o 40 años debemos preocuparnos de la longevidad. Queremos que tus 80 y 90 años sean como tus 60: misma movilidad, agilidad mental y física, salud sin depender de nadie. Con autonomía”, señala Esteban.
Y añade: “Hay herramientas que uno puede usar, como los estudios ómicos, que en la ciencia de la longevidad integran genómica, epigenómica, proteómica y metabolómica para comprender cómo envejecemos. Tenemos que apoyarnos en la tecnología para ver qué funciona para cada individuo”.
Diagnóstico de precisión
Para el doctor Ortega, conocer el estilo de vida del paciente es clave. El sueño, por ejemplo, es fundamental: permite la regeneración celular y ayuda al cuerpo a recuperarse.
El Dr. Ortega habla de cuatro áreas prioritarias: “diagnóstico temprano con precisión, biomarcadores avanzados, estudios de composición corporal y monitoreo continuo”. A esto se suman intervenciones como el entrenamiento de fuerza, la mejora del consumo de oxígeno (VO2max), el manejo del estrés y el sueño. El Dr. Ortega ve además una gran ventaja en la personalización del tratamiento a partir de información genómica y metabolómica: el historial clínico y el ADN del paciente ofrecen pistas valiosas.
Entre los signos tempranos de una longevidad comprometida, menciona el aumento de grasa corporal, la fatiga persistente, la pérdida de fuerza y masa muscular, el colesterol alto, la fatiga crónica, la hipertensión y la glucosa elevada.
“El cuerpo nos manda constantemente señales”, explica Esteban, y por eso el uso de suplementos dirigidos a frenar la inflamación, el estrés oxidativo y a recuperar el equilibrio cardiovascular y neuronal son terapias efectivas: “antioxidantes como la quercetina, minerales como el magnesio, ácidos grasos como el omega 3 o compuestos que ayudan a la función mitocondrial como la coenzima Q10”. A estos se suman hoy tratamientos intravenosos eficaces, que permiten hacer reposiciones específicas según los resultados de análisis de sangre de cada paciente.
El doctor Ortega insiste también en la importancia de “limpiar” el cuerpo, ya que en la sangre se acumulan citocinas proinflamatorias, metales pesados y microplásticos. Ante esto, Cenegenics incorporará próximamente la aféresis terapéutica (TPE), un procedimiento que filtra el plasma para reducir marcadores inflamatorios en pacientes cuya edad biológica supera a la cronológica.

Más allá de las células madre
Las terapias celulares son un campo en plena evolución. Los trasplantes celulares ya se utilizan, por ejemplo, en el tratamiento de la leucemia. Hoy en día las distintas líneas celulares e incluso la reprogramación celular abren la puerta a mejorar la regeneración de diversos tejidos y órganos. Entre los desarrollos más prometedores están las terapias de células CAR-T, en las que se modifican genéticamente células del propio paciente para que reconozcan y ataquen de forma específica a las células tumorales.
Para el doctor, lo esencial hoy es “integrar todos los datos y saber usarlos”. La inteligencia artificial empieza a emplearse precisamente para cruzar toda esa información: terapias celulares, epigenética y senescencia —las células inactivas que, como la basura acumulada en casa, pueden volverse tóxicas— forman parte de un mismo mapa. “Ya existen fármacos y procedimientos que eliminan las células senescentes”, explica Esteban.
Un nuevo paradigma: envejecer mejor
Para Ortega, estamos viviendo una nueva era de la medicina. “Durante años, la medicina regenerativa se asoció únicamente a terapias de células madre, pero la realidad es que la regeneración humana va mucho más allá”, subraya. “Hoy, la medicina regenerativa es una disciplina integradora que combina biotecnología, inmunología, estudios ómicos y medicina de precisión para activar los procesos naturales de reparación del cuerpo, incluso antes de que la enfermedad aparezca”.
Y concluye: “La medicina regenerativa ya no se limita a curar lo que se daña, sino que busca preservar y restaurar la vitalidad biológica, ralentizando los mecanismos celulares del envejecimiento”. Como destaca el propio especialista, “el nuevo paradigma no es curar más, sino envejecer mejor”.
El Dr. Ortega señala que investigaciones científicas recientes, incluyendo las propias, muestran resultados prometedores en el uso de vesículas extracelulares (EV), también conocidos como exosomas —pequeñas nanovesículas liberadas por las células— para la regeneración de tejidos musculares, neurológicos y cardiovasculares. Y se muestra optimista frente al futuro de este campo en la medicina moderna: “Hoy podemos revertir la edad gracias a la fusión entre ciencia, prevención y longevidad. El futuro de la medicina no estará definido por fármacos, sino por cómo ayudamos al cuerpo a repararse, regenerarse y adaptarse”.
