Eduardo Sacheri: Fútbol, memoria y argentina

Juan Carlos Gutiérrez

Foto: César Durione

Hay escritores que narran historias y otros que terminan narrando la memoria de un país. Eduardo Sacheri pertenece a esta segunda categoría. A lo largo de su obra, el autor argentino ha explorado cómo los grandes acontecimientos políticos, sociales y emocionales atraviesan la vida cotidiana. En ‘Demasiado lejos’, su nueva novela, vuelve sobre uno de los episodios más sensibles de la historia reciente argentina, la Guerra de las Malvinas. La conversación con Sacheri deriva inevitablemente hacia otros territorios que también atraviesan su literatura, como es el fútbol, la identidad argentina, la figura de Diego Maradona, el fenómeno de Lionel Messi y la relación emocional con Club Atlético Independiente. Porque si algo define la obra de Eduardo Sacheri, es precisamente esa capacidad de encontrar en las emociones populares una manera íntima y poderosa de contar Argentina.

¿Qué significa “estar demasiado lejos”? ¿Es una distancia geográfica, emocional o política?

Significa no entender, el demasiado creo que involucra el no poder entender lo que está pasando o lo que el otro está viviendo, en el caso de personas. En la novela, se llama así está ambientada en la Guerra de Malvinas, pero en el Buenos Aires de la Guerra de Malvinas, es decir, una sociedad completamente inmovilizada, involucrada, emocionada, pero que no entendía nada. ¿Y por qué no entendía nada? Porque estaba demasiada lejos. Una sociedad muy dispuesta a echar una mirada muy naif sobre la guera y sobre lo que la guerra significaba. El hecho de que fuera a 2,000 kms de ahí favorecía que fue una guerra donde no nos imaginábamos a los muertos. Eso no hacía sino potenciar esa mirada que la dictadura generaba un discurso triunfalista, patriotero y superficial, pero la sociedad lo compraba y lo potenciaba.

¿Cómo llegaste a escribir Demasiado lejos, un tema tan sensible como es para Argentina la Guerra de las Malvinas?

Sobre todo, me doy cuenta que me interesan algunos silencios que hay en el debate público en mi país o en general, me llama más la atención los silencios que las verborragias. Muchas veces las sociedades empiezan a hablar de algo, o hablan y lo hablan, el arte y la literatura se suma a esa verborragia, hasta que llega un punto que, a mí en lo personal, me satura, hablar tanto de algo, o escribir tanto de algo. Y creo que de la Guerra de las Malvinas hemos hablado poco y hemos escrito poco. Hay algunas buenas novelas, pero son unas pocas, en relación con otros temas. Ese fue el motivo.

El autor fotografiado durante su visita a la Ciudad de México al exterior del Hotel Camino Real Polanco.

Has logrado algo que muy pocos escritores consiguen. Trasladar con éxito la literatura al cine.

Yo creo que exige un gran esfuerzo de humildad. En el sentido de que el libro te pertenece a vos, a vos autor, en exclusiva, haces y deshaces a tu antojo. El cine es un mundo colectivo, donde otras voces tanto o mas importante que la tuya. Y el guión, que es lo que escribes como escritor, es apenas una roca sobre la que se edificarán un montón de cosas, que otros edificarán otro montón de cosas. Y también te obliga a advertir que la palabra en el cine tiene un valor inferior al que tiene en la literatura, porque en la literatura la palabra es todo.

¿El Oscar cambió algo en tu vida profesional o en tu manera de entender el oficio?

Creo que no, en mi manera de entender mi oficio, pero sí, sin duda, en el nivel de exposición que mi trabajo tuvo. Te diría que le abrió las puertas a una carrera internacional que hasta ese momento yo no tenía. Yo era un escritor que le iba bien en Argentina y fin. El Oscar es una vidriera de tal envergadura que eso permitió que mis libros empezaran a viajar por el mundo de habla hispana y luego a traducirse. Después, me tocó consolidar eso con mis siguientes novelas, pero sin el Oscar, no hubiera exisitido ese parteaguas.

¿Qué representaba Diego más allá del futbolista? ¿Y Messi?

El Maradona del 86 se convirtió en un símbolo y en un héroe, porque generó en ese Mundial de México y en ese partido contra Inglaterra, un lazo de gratitud emocional, cultural, de toda una sociedad, que después se extendió a lo largo de lo que él siguió haciendo. Diego representa los altibajos o los claroscuros emocionales de un buen número de argentinos. Maradona dista de ser un santo y de ser un héroe modélico, es un héroe trágico, es un héroe griego… Leo Messi se le acercó sobre todo por todo lo que logró en los últimos años en la Selección Nacional. El Mundial de Catar le quitó un gran peso de la crítica argentina.

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