La propuesta parte de una caja de 44 mm fabricada en cristal de zafiro, completamente pulida y con una cautivadora transparencia azul celeste. El resultado es un reloj que juega con una aparente contradicción: es transparente y azul al mismo tiempo. Hublot ha conseguido que el color no oculte la arquitectura del reloj, sino que la convierta en parte de su estética.
Desde 2016, Hublot ha convertido el desarrollo de cajas de zafiro en uno de sus grandes territorios de experimentación. La marca ha explorado la transparencia del material y, posteriormente, la posibilidad de dotarlo de diferentes colores, llevando sus propiedades estéticas mucho más allá de la tradicional caja transparente.
En el Big Bang Sapphire Sky Blue, esta filosofía adquiere una nueva dimensión. La caja de zafiro se acompaña de un bisel fijado mediante seis tornillos de titanio en forma de H, mientras que el fondo de caja, también de zafiro, permite observar la mecánica desde prácticamente cualquier ángulo. Mientras que la carátula esqueletizada en azul celeste mate y los puentes del movimiento, a juego con el conjunto, refuerzan la sensación de profundidad. En lugar de esconder el mecanismo, Hublot lo convierte en protagonista.


Debajo de esta estética futurista se encuentra uno de los movimientos de manufactura más característicos de Hublot: el HUB1201 Meca-10, presentado originalmente en 2016. Donde la arquitectura se inspira, claramente, inspirada en los sistemas de construcción mecánica y fue concebida para mostrar el funcionamiento del movimiento. El calibre de cuerda manual está formado por 223 componentes y presenta una construcción completamente esqueletizada.
Cabe mencionar que su impresionante reserva de marcha de 10 días, equivalente a un mínimo de 240 horas. Para conseguirla, el mecanismo utiliza dos muelles de barrilete paralelos y un sistema de piñón y cremallera que recorre el movimiento de las 9 a las 3 horas. Esta arquitectura también da forma a uno de los elementos visuales más reconocibles del Meca-10: su doble indicador de reserva de marcha.

El reloj ofrece una hermeticidad de 50 metros, mientras que el cristal de zafiro cuenta con tratamiento antirreflectante. La combinación permite que la mecánica permanezca visible sin sacrificar la legibilidad ni la resistencia que se espera de un Big Bang.
Con esta pieza, Hublot vuelve a demostrar que el zafiro puede ser mucho más que un material transparente. Puede convertirse en color, arquitectura y lenguaje de diseño. Y cuando se combina con el calibre Meca-10, el resultado es un Big Bang que prácticamente elimina la frontera entre caja y movimiento.
