Ferrari está acostumbrada a dominar el asfalto, pero su próxima aventura apunta mucho más lejos, hasta el horizonte. Se llama Hypersail y es el primer velero de la casa italiana, una embarcación de aspecto futurista que parece salida de una película de ciencia ficción y que aspira a volar sobre el océano a velocidades de hasta 100 km/h. En un astillero entre Pisa y Livorno, el proyecto empieza a tomar forma como un laboratorio flotante donde la ingeniería de Maranello cambia el circuito por el mar abierto. La botadura está prevista para la última semana de marzo de 2027, cuando esta espectacular máquina dejará atrás los andamios para enfrentarse a su verdadero terreno de juego.

Diseñado por el arquitecto naval francés Guillaume Verdier, Hypersail toma referencias visuales de modelos como el F80 y el Luce, trasladando al agua ese lenguaje de líneas afiladas y soluciones aerodinámicas que caracteriza a Ferrari. Su casco de fibra de carbono mide unos 30,5 metros, mientras que el mástil alcanzará los 35,5 metros, una dimensión comparable a la longitud del ala de un Boeing 777. A ello se suman 462 metros cuadrados de superficie vélica, el equivalente aproximado a dos pistas de tenis. La combinación promete una silueta imponente, aunque su verdadera personalidad estará en la tecnología que le permitirá elevarse sobre el agua.

La clave está en los foils, apéndices hidrodinámicos que reducen el contacto del casco con el mar y permiten que la embarcación navegue prácticamente volando. Hypersail contará con tres puntos de apoyo, dos foils y una quilla basculante con un recorrido de 35 grados, además de una vela mayor de doble capa que permitirá ajustar su curvatura y aprovechar mejor el viento. El proyecto reúne una veintena de patentes y soluciones desarrolladas durante un año de simulaciones y estudios de dinámica de fluidos. Para alimentar sus sistemas, incorporará alrededor de 100 metros cuadrados de paneles solares, con una potencia de 20 kilovatios, y tres aerogeneradores instalados en un alerón. En Ferrari, cada detalle cuenta y cada kilo importa.

Pero tanta tecnología tiene un precio, y no se mide precisamente en euros. La tripulación vivirá en una cabina compacta concebida como célula de supervivencia, con hamacas para descansar en turnos de cuatro horas, un baño diminuto y una cocina que apenas merece el nombre. Como resume el equipo, a bordo habrá tiempo para navegar o dormir, poco más. Los regatistas trabajarán en un entorno ruidoso y exigente, con casco y micrófonos, mientras unos gobiernan la embarcación, otros trazan la ruta y el resto se encarga de las maniobras. Seis winches de tres velocidades requerirán esfuerzo físico constante, porque aquí la velocidad punta no se consigue pulsando un botón.

El diseño exterior también lleva la firma de Maranello, con un gris que puede adquirir matices de negro ceniza según la luz y el amarillo fly, un guiño a la tradición cromática de la marca. La pintura ultraligera, aplicada en una cantidad inferior a 200 gramos por metro cuadrado, responde a la misma obsesión por reducir peso y ganar rendimiento que define sus deportivos. Con el mástil previsto desde Nueva Zelanda y las velas en fabricación en California, Hypersail continúa su preparación para el estreno en el agua. Si cumple sus objetivos, Ferrari no solo habrá ampliado su territorio de competición, también habrá llevado su espíritu de innovación a una disciplina donde el rival más impredecible no es otra embarcación, sino el propio océano.
